El asesinato del activista conservador Charlie Kirk ha desatado una ola de reacciones en los sectores más radicales de la derecha estadounidense, que califican el hecho como un acto de violencia política y advierten que el país “está en guerra”. Kirk, de 31 años, murió tras recibir un disparo en el cuello mientras participaba en un debate en la Universidad Utah Valley, en Orem, Utah.
Jack Posebic, comentarista político y colaborador de Kirk en Turning Point USA, expresó su indignación en el canal Real America’s Voice: “Murió luchando no solo por él, sino también por ustedes, por Jesucristo y por esta nación”. En su intervención, Posebic responsabilizó a los “radicales de izquierda” y lanzó una advertencia: “Lo que viene ahora será culpa de ustedes”.
Steve Bannon, exasesor del presidente Donald Trump, también se pronunció en el mismo espacio, afirmando que Kirk “es una víctima de la guerra política que se está librando” en Estados Unidos. “Estamos en guerra (…) habrá oraciones, duelo y banderas a media asta, pero debemos mantener una determinación férrea”, agregó.
La cadena Fox replicó el mensaje a través del presentador Jesse Watters, quien aseguró que “ellos están en guerra con nosotros”, en referencia a los sectores progresistas. Watters mencionó otros episodios recientes de violencia política, incluyendo atentados contra Trump y funcionarios de la embajada de Israel en Washington, y calificó el momento como “un punto de inflexión”.
El asesinato de Kirk, fundador de Turning Point USA y figura cercana al presidente Trump, ha sido interpretado por sus aliados como un ataque directo al movimiento conservador juvenil. La investigación sobre el autor y los motivos del crimen continúa en curso.




