La práctica de la desinformación en los medios tradicionales, a menudo llamada misinformation o disinformation (dependiendo de la intención), no siempre es una mentira descarada, sino una manipulación sutil que incluye la edición sesgada, la omisión intencionada, el contexto falso y el partidismo parcializado.
El Caso BBC y Donald Trump (Edición Sesgada)
El ejemplo que mencionas con la BBC y un discurso de Donald Trump es un caso paradigmático de cómo la edición selectiva puede alterar fundamentalmente el mensaje percibido por el público.
Se basa en el corte y la pega de extractos de una declaración más larga. Se eliminan las frases de contexto, las clarificaciones o las partes que contradicen la narrativa deseada, dejando solo aquellas que, al ser aisladas, crean una impresión negativa, radical o equivocada del orador.
Aunque la cadena pudiera argumentar brevedad, el efecto es la propagación de un mensaje engañoso que incrimina a la persona o el hecho noticioso, dañando la credibilidad del político en cuestión y alineando al medio con un sesgo ideológico o político.
Casos Documentados de Desinformación y Sesgo en Medios Tradicionales
El fenómeno de la desinformación no es nuevo, pero ha ganado notoriedad con la polarización política y el auge de las redes sociales. A continuación, se presentan casos o tipos documentados a nivel global:
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El Sesgo en Procesos Electorales (Posverdad)
Este tipo de manipulación se intensifica en periodos de alta polarización política, como el Brexit en Reino Unido o las elecciones presidenciales de EE. UU. de 2016 (donde fue acuñado el término «posverdad»).
Los medios tradicionales, a menudo, ceden al partidismo parcializado o la pasión ideológica, priorizando narrativas que favorecen o perjudican a un candidato o causa.
Numerosos análisis y estudios cualitativos detectaron que tanto los medios hiperpartidistas como algunos medios tradicionales, en su afán por obtener la primicia o por su sesgo inherente, difundieron información con contexto falso o énfasis distorsionado sobre las candidaturas, lo que contribuyó a la polarización y a la falta de credibilidad en la prensa.
Las técnicas comunes incluyen la omisión de temas importantes, no cubrir o minimizar noticias que perjudican la posición editorial del medio, y el uso de lenguaje orientado, con adjetivos o frases cargadas ideológicamente para describir a personas o eventos (por ejemplo, «populista», «radical», «socialista», «autoritario») en lugar de un lenguaje neutral.
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Manipulación a Través de Imágenes y Metadatos (Guerra y Crisis)
La desinformación visual es una de las técnicas más antiguas y efectivas.
Se utiliza imágenes genuinas, pero con contexto falso, o se manipulan fotografías para engañar al público. Durante desastres naturales o conflictos armados, se han viralizado videos o fotos antiguas fuera de contexto, como la difusión de videos de desastres en un país presentados como imágenes actuales de una emergencia en otro lugar.
La manipulación de la información en medios impresos y digitales incluye el uso de fotografías con descripciones sesgadas para generar una opinión pública específica, un fenómeno documentado desde los grandes conflictos del siglo XX hasta los medios digitales actuales.
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El Caso de Fox News y la Difamación (Demandas Legales)
En el contexto estadounidense, han surgido litigios que documentan la difusión intencional de información falsa por cadenas de alto perfil.
Se transmiten declaraciones y narrativas notoriamente falsas sabiendo que son mentira, con el objetivo de obtener rédito político o económico. Un ejemplo destacado es la demanda de la empresa Dominion Voting Systems contra Fox News, que reveló, a través de documentos internos, cómo la cadena permitió que se difundieran afirmaciones falsas sobre el fraude electoral en 2020. Aunque la disputa se resolvió, los documentos mostraron la poca voluntad de la dirección y presentadores de desmentir a los invitados que propagaban la desinformación para no enfadar a su audiencia.
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Cobertura Sesgada en Televisión Pública (Nacional)
Las televisiones y radios públicas, financiadas por el contribuyente y con una misión de servicio, a menudo caen en el sesgo de la administración de turno.
Se ponen las cadenas al servicio del partido en el poder, lo que resulta en omisión de críticas o la manipulación de vídeos (como en el caso de la emisión de un vídeo de un líder político con la voz ralentizada atribuido a un «fallo técnico» en una televisión pública española) para deslegitimar al oponente.
El Impacto en la Democracia y la Confianza
Estas prácticas erosionan la credibilidad de los medios de comunicación, que es fundamental para una democracia funcional.
El Reuters Institute ha documentado un declive alarmante de la confianza en el periodismo tradicional, con un porcentaje creciente de ciudadanos que no confían en los medios. Esta situación crea un ambiente propicio para que la desinformación prospere.
La desinformación daña la cohesión social, polariza a la población y dificulta la aplicación de políticas públicas basadas en hechos, como se vio en la pandemia de COVID-19.
La desinformación es una estrategia compleja que utiliza múltiples herramientas, desde la edición selectiva (como en el caso de la BBC) hasta la creación de contenido completamente fabricado. El rol del especialista es precisamente documentar estos casos para exigir mayor ética periodística, veracidad y responsabilidad a las grandes corporaciones mediáticas.
Este video, «El gran escándalo de los medios de noticias según Donald Trump – YouTube», muestra un extracto donde el expresidente de EE. UU. se refiere directamente a la desinformación que cree que existe en torno a la izquierda y los «medios de noticias falsas».





