La Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) publicó un informe titulado “Fatal flaws: Innocence, race and wrongful convictions”, en el que advierte que desde el inicio de la era moderna de la pena de muerte en Estados Unidos, en 1973, las autoridades han ejecutado al menos 21 personas que probablemente eran inocentes, la mayoría pertenecientes a minorías raciales.
Casos emblemáticos
– Carlos DeLuna, latino ejecutado en Texas en 1989 tras una identificación errónea, mientras el verdadero responsable habría sido otro hombre llamado Carlos Hernández.
– Leo Jones, afroamericano ejecutado en Florida en 1998 tras una confesión obtenida bajo coerción y juzgado por un jurado compuesto únicamente por personas blancas.
Exoneraciones
La ACLU recuerda que 200 condenados a muerte han sido exonerados en las últimas décadas, más de la mitad afroamericanos. Entre los casos más dramáticos figura el de Glynn Simmons, liberado en 2023 tras pasar 48 años en prisión por un asesinato que no cometió.
Causas de las condenas erróneas
El estudio identifica como principales factores:
– Falsos testimonios.
– Mala conducta policial y fiscal.
– Identificaciones incorrectas.
– Falta de diversidad en los jurados.
“La pena de muerte se sostiene sobre estructuras marcadas por el racismo”, declaró Megan Byrne, abogada sénior del Proyecto de Pena Capital de la ACLU.
Repunte de ejecuciones
La publicación coincide con un aumento de las ejecuciones en el país:
– En lo que va de 2025, Estados Unidos suma 43 reos ejecutados, un incremento del 72 % respecto al año anterior.
– Florida lidera las cifras con 16 ejecuciones, rompiendo su propio récord anual.




