La Sentencia TC/1225/25 del Tribunal Constitucional (TC) de la República Dominicana, que declaró inconstitucionales los artículos que penalizaban las relaciones homosexuales en los códigos de justicia de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, ha desatado una ola de críticas. Este fallo ha consolidado la percepción de que la alta corte está legislando de espaldas a la voluntad mayoritaria y a los valores tradicionales de la nación. Representa, según sus críticos, una peligrosa extralimitación del poder judicial que amenaza los pilares de la disciplina militar y la moralidad pública en el país.
Invasión de Competencias y Silencio a la Mayoría
La objeción fundamental al fallo radica en el concepto de activismo judicial. Los críticos sostienen que los jueces actuaron como legisladores, imponiendo una agenda social minoritaria que ha sido consistentemente rechazada por la mayoría de la población dominicana.
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Usurpación del Congreso: Las leyes que definen la moralidad y la disciplina en las instituciones armadas deben ser modificadas a través del Poder Legislativo, el único cuerpo con legitimidad democrática para representar el sentir del pueblo. El TC, al anular estas normas por sí mismo, ignora la soberanía popular y dicta una norma ideológica.
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Contradicción Constitucional: Si bien la sentencia apela a la igualdad, se ignora la protección de la familia establecida en el Artículo 55 de la Constitución (matrimonio entre un hombre y una mujer). Al validar la conducta homosexual en las instituciones, el TC abre una puerta que vulnera la definición tradicional de la familia dominicana que la Carta Magna protege.
La Amenaza Directa a la Disciplina Militar
La preocupación más grave se centra en las consecuencias directas de la sentencia sobre la estructura de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, instituciones que requieren un orden y una moralidad rigurosos.
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Erosión de la Cohesión y la Unidad: La disciplina en el cuartel depende de la cohesión del grupo y de la lealtad incondicional. La introducción y normalización de prácticas que son consideradas inmorales por una gran parte de los oficiales y alistados puede generar fricciones internas, resentimiento y desconfianza, socavando la unidad esencial en operaciones de alto riesgo.
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Riesgos para la Cadena de Mando: La validación de relaciones homosexuales entre compañeros o, peor aún, entre subalternos y superiores, introduce un riesgo inaceptable de conflicto de intereses, favoritismo y manipulación. En un ambiente donde la objetividad del mando es vital, la posibilidad de que la vida personal influya en las decisiones operativas compromete la imparcialidad que exige el uniforme.
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Deterioro de la Moral Institucional: La sentencia obliga a estas instituciones a ceder ante agendas externas, obligándolas a adaptarse a cambios que chocan con sus valores históricos y tradiciones de honor. Esto, para muchos, representa un debilitamiento del carácter moral de los cuerpos de seguridad, distrayéndolos de su misión primordial de defensa y seguridad nacional.
La Judicialización de la Moral
La Sentencia TC/1225/25 es un ejemplo de cómo los jueces, bajo el amparo de supuestos derechos individuales, están promoviendo una agenda incompatible con el consenso social y los pilares de la República Dominicana. Al priorizar una interpretación extensiva del «libre desarrollo» sobre la disciplina, la moral pública y la voluntad mayoritaria, el Tribunal Constitucional ha fallado en proteger el orden institucional y se ha puesto de espaldas a la gente y a la Constitución que juró defender.





