Nury Vittachi, autor nacido en Sri Lanka y residente en Hong Kong, conocido por la serie de novelas.
El Detective del Feng Shui, así como por obras de no ficción y literatura infantil, afirma que el ateísmo psicológico podría ser imposible. Aunque muchos se consideran ateos convencidos, recientes hallazgos en ciencias cognitivas sugieren que nuestra mente está profundamente predispuesta a creer en algún tipo de fuerza superior, karma o justicia cósmica. Incluso quienes se identifican como ateos suelen mantener creencias implícitas sobre el alma, el propósito del universo o la existencia de realidades invisibles, lo que indica que la verdadera ausencia de fe podría ser más una ilusión que una decisión consciente.
Desde la infancia, los seres humanos proyectan conciencia en figuras imaginarias: amigos invisibles, personajes de ficción o deidades. Estos monólogos internos, según los expertos, reflejan cómo nuestra mente procesa la realidad y establece vínculos con lo intangible.
Estudios muestran que, independientemente de su religión o ausencia de ella, las personas participan en rituales o prácticas espirituales en momentos de estrés, como la pérdida de un ser querido, lo que sugiere que la tendencia a la creencia tiene raíces profundas en nuestra psicología.
Este patrón se refleja también en la cultura y las narrativas. Casi todas las historias, desde cuentos infantiles hasta películas y videojuegos, establecen un vínculo entre las acciones morales y sus consecuencias, reforzando la idea de justicia cósmica. La mente humana parece naturalmente orientada a buscar orden y propósito, y esta necesidad de sentido puede explicar por qué la creencia en algún tipo de fuerza superior persiste incluso entre quienes se consideran ateos.
Aunque dejar de creer en Dios es posible de manera formal, la diferencia psicológica entre creyentes y no creyentes es menor de lo que parece. Factores evolutivos y sociales indican que la espiritualidad seguirá siendo predominante, mientras que el ateísmo estricto probablemente permanezca limitado a una minoría. Así, la mente humana parece diseñada para mantener algún tipo de vínculo con lo intangible, mostrando que la fe, en alguna forma, podría ser inseparable de nuestra naturaleza.




