La ceremonia se llevó a cabo el lunes 22 de diciembre, integrando el espíritu olímpico con uno de los sitios arqueológicos más emblemáticos del mundo.
Pompeya, ciudad destruida en el año 79 d.C. por la erupción del monte Vesubio, sirvió de escenario para una actividad que buscó conectar la historia antigua con el presente deportivo.
Chan, de 71 años, se mostró visiblemente emocionado por la experiencia. “Vi el volcán, vi toda la ciudad. Lo único que puedo decir es ‘¡Guau!’”, expresó en declaraciones a Olympics.com.
Añadió que esta fue su primera visita a Pompeya, destacando la carga simbólica del lugar: “Es especial estar aquí. He visto muchos documentales sobre Pompeya, pero vivirlo en persona y sentir el espíritu olímpico es increíble”.
Ruta del relevo y recorrido nacional
En total, la llama olímpica recorrerá unos 12,000 kilómetros y atravesará las 110 provincias de Italia, hasta llegar al estadio San Siro de Milán, sede de la ceremonia de apertura.
“No solo transmites fuego, transmites paz”
Para Jackie Chan, portar la antorcha representa un significado que va más allá del acto ceremonial.
“Es un gran honor ser portador de la antorcha otra vez. No solo es el fuego, es el espíritu del deporte y de la humanidad. Transmites paz y amor”, afirmó.
El actor subrayó la relevancia del mensaje olímpico en el contexto global actual:
“Ahora mismo, el mundo necesita paz. La antorcha representa amor y esperanza”.
Vínculo con el deporte y los Juegos Olímpicos
La relación de Chan con el movimiento olímpico está ligada a su pasión por el deporte, forjada desde temprana edad a través de una estricta disciplina en las artes marciales.
Durante el evento recordó experiencias personales con deportes de invierno, relatando con humor su intento de practicar snowboard bajo la guía de un campeón olímpico.
Disciplina y longevidad profesional
“Siempre hago mis propias acrobacias. Eso no cambiará hasta que me jubile… si es que eso ocurre”, afirmó en una entrevista previa.
El actor atribuye su longevidad profesional a la disciplina mental, el entrenamiento regular y un enfoque equilibrado de la vida, combinando ejercicio frecuente, descanso ocasional y una alimentación sin restricciones estrictas.




