“Lamentamos profundamente el fallecimiento de la maestra Beatriz González (1932–2026), una de las fundadoras del MAMM (Museo de Arte Moderno de Medellín) y figura central en la construcción de la modernidad crítica en América Latina”, detalló esa institución en un mensaje publicado en la red social X.
Inspirada en sobrecogedoras imágenes de la violencia, que fueron capturadas por fotógrafos en todo el país, González hizo de este un sitio para aliviar el dolor de las familias que nunca encontraron a sus seres queridos desaparecidos por el conflicto.
«Los desaparecidos no tienen nombre, no tienen sitio, entonces yo pienso que darles un sitio de duelo a los desaparecidos es realmente una faena y estoy convencida de que eso va a darle una tranquilidad espiritual donde estén», aseguró la artista en entrevista con EFE en 2021.
Aunque en 2005 fueron retirados los últimos restos que permanecían en los columbarios, González propuso que el lugar fuera conservado en memoria de las miles de auras que allí reposaron. Con su arte esperaba «capturar» esas auras y «sellarlas» con lápidas en las que se repiten innumerables veces las figuras de los cargueros.
El legado de González
El MAMM destacó que González hizo parte del «grupo de intelectuales, artistas, gestores y empresarios que en 1978 impulsó la creación de este Museo, bajo la convicción de que Medellín necesitaba un espacio para el pensamiento disruptivo».
«A lo largo de seis décadas, la maestra consolidó una obra que es, ante todo, un ejercicio de historia política. Desde su triunfo en el Salón Nacional de Artistas de 1965 con ‘Los suicidas del Sisga’, hasta su monumental intervención ‘Auras anónimas’, 2009, su trabajo se dedicó a observar lo que el país intentaba ignorar», agregó el Museo.




