El Gobierno de Cuba denunció este lunes ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que Estados Unidos intenta provocar una “catástrofe humanitaria” en la isla mediante lo que calificó como un asedio petrolero. La declaración se produjo al cierre de una intensa gira diplomática que, hasta ahora, ha generado más respaldos políticos que apoyos materiales concretos.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, desarrolló en Ginebra una agenda centrada en denunciar el impacto de las sanciones estadounidenses. Intervino ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y sostuvo encuentros con el secretario general de la ONU, António Guterres, así como con el alto comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk.
Denuncia de “castigo colectivo”
Rodríguez afirmó que el intento de Washington de bloquear la importación de crudo constituye un “castigo colectivo” destinado a “someter” al pueblo cubano. Enmarcó estas acciones dentro de la política de presión adoptada por Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump.
El ministro aseguró que Cuba resistirá “incluso en el peor escenario” y defenderá su soberanía. “Impediremos una crisis humanitaria en Cuba, aunque atravesemos privaciones y sufrimientos”, declaró ante el Consejo.
Asimismo, reiteró la disposición de La Habana a dialogar con Washington, siempre que el intercambio se base en la igualdad soberana, el respeto mutuo y el derecho internacional, excluyendo cualquier forma de injerencia en asuntos internos.
Apoyos y deterioro interno
Durante la sesión inaugural del Consejo en Ginebra, Türk mencionó la situación de varios países, pero no hizo referencia directa al caso cubano. No obstante, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha considerado previamente que determinadas sanciones unilaterales pueden contravenir el derecho internacional.
La gira de Rodríguez incluyó visitas a Vietnam, China, España, Rusia y Francia. Sus aliados tradicionales reiteraron su respaldo político frente al embargo estadounidense. España anunció el envío de ayuda humanitaria, al igual que México y Chile, principalmente a través de agencias multilaterales.
Entretanto, en la isla se agravan las dificultades cotidianas. En La Habana, la acumulación de basura y la escasez de combustible han transformado la vida urbana. Se han reportado incendios provocados por la quema de desechos, incluido uno registrado recientemente en los bajos del edificio Focsa.
La estatal Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (Etecsa) pidió a la población evitar la incineración de residuos, luego de que un fuego afectara la red y dejara sin servicio móvil a zonas del suroeste capitalino.
Plan de contingencia ante el déficit energético
En enero, Estados Unidos puso fin al flujo de petróleo venezolano hacia Cuba y advirtió con aranceles a países que suministren crudo a la isla. Desde entonces, según datos recopilados por EFE, solo un petrolero ha atracado en territorio cubano.
El Gobierno activó un severo plan de contingencia, aunque la situación es compleja: la isla produce apenas un tercio del petróleo que necesita para cubrir su demanda energética.
Entre las medidas adoptadas figuran la promoción de importaciones privadas de combustible para autoconsumo, la llegada de los primeros isotanques y la aceleración de la instalación de paneles solares en hospitales, centros educativos y viviendas de personas vulnerables.
Actualmente, los hospitales públicos operan con servicios mínimos, las cirugías no urgentes han sido aplazadas, las universidades imparten clases a distancia, buena parte de la industria está paralizada y el transporte estatal casi ha desaparecido de las calles. La venta de combustible, además, es limitada y racionada.
Impacto en la población
El encarecimiento del combustible en el mercado informal ha disparado los precios de bienes básicos. Según testimonios recogidos por EFE, el litro de gasolina supera ya el salario mínimo mensual.
“La cosa está mala, mala”, relató un conductor de triciclo eléctrico de 60 años, quien explicó que ayuda a vecinos mayores a desplazarse ante la falta de transporte. Otro residente señaló que los precios cambian de un día para otro, reflejando la volatilidad económica que atraviesa el país.
La crisis energética continúa profundizando el deterioro de las condiciones de vida en Cuba, mientras el Gobierno mantiene su ofensiva diplomática para denunciar las sanciones y buscar apoyo internacional.




