Los dirigentes de la Unión Europea adoptaron este jueves una postura común frente al aumento de tensiones en Oriente Medio, defendiendo la vía diplomática como solución al conflicto y rechazando, por el momento, participar militarmente en el estrecho de Ormuz junto a Estados Unidos.
Durante una cumbre celebrada en Bruselas, los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 países miembros dejaron de lado la agenda económica inicial para centrarse en la crisis geopolítica, cuya expansión en el Golfo Pérsico genera preocupación por sus efectos en la seguridad y la economía europea.
El bloque comunitario hizo un llamado a la moderación y al respeto del derecho internacional, advirtiendo que la situación representa una amenaza tanto regional como global. Asimismo, instaron a detener los ataques, especialmente contra infraestructuras energéticas y de agua, y defendieron la protección de la navegación en la zona.
Pese a reforzar sus misiones marítimas en la región, la UE dejó claro su negativa a enviar apoyo militar directo, en contraste con la solicitud del presidente estadounidense, Donald Trump. Varios países como Francia, Alemania e Italia coincidieron en rechazar esta opción y criticaron no haber sido consultados previamente sobre la ofensiva.
El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió una rápida reducción de las tensiones, mientras que el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó el conflicto como ilegal y alertó sobre sus consecuencias humanas y económicas.
Por su parte, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, confirmó que se mantienen contactos con los países implicados para encontrar una salida negociada que evite una mayor escalada bélica.
En el ámbito económico, los líderes europeos también urgieron medidas para contener el alza del petróleo y el gas, así como para reducir el costo de la electricidad, que ya impacta a industrias y consumidores. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, adelantó posibles ayudas estatales y cambios regulatorios para mitigar estos efectos.




