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Un año después del terremoto de Sagaing, Birmania sigue marcada por la tragedia

Un año después del terremoto de Sagaing, Birmania sigue marcada por la tragedia

Hace exactamente un año, un terremoto de magnitud 7,7 sacudió la región central de Birmania, dejando una profunda cicatriz entre los supervivientes, quienes aún luchan por reconstruir sus vidas. «Jamás podremos vivir como antes», aseguran los afectados.

El 28 de marzo de 2025, cerca del mediodía, la tierra tembló con fuerza en Mandalay —la segunda ciudad más poblada del país— y Sagaing, localidades próximas al epicentro. El sismo provocó casi 3.800 fallecidos, más de 5.000 heridos y afectó a 17 millones de personas, aproximadamente un tercio de la población total, según datos de la ONU. Miles de viviendas, colegios, edificios oficiales y templos se derrumbaron.

Secuelas psicológicas y económicas

Win Win, residente de Sagaing, recuerda cómo perdió su pequeño negocio y todos sus bienes. «Todo quedó destruido. Ahora me asusto incluso con el paso de camiones pesados», comenta, reflejando el impacto emocional que persiste un año después.

Otros, como Thin Thin Hlaing, también enfrentaron pérdidas devastadoras. Su madre falleció meses después del desastre, mientras ella lucha contra un cáncer de mama. «Vivimos con miedo constante de nuevos terremotos», admite.

Retos en la recuperación

Organizaciones como Plan Internacional fueron de las primeras en brindar ayuda y continúan trabajando en varios distritos del centro del país, incluidos lugares turísticos como el Lago Inle, donde muchas personas murieron ahogadas o electrocutadas. Su Ei Nandar, responsable de resiliencia en Birmania, señala que «la zona todavía está en proceso de recuperación» y que muchos aún enfrentan dificultades para cubrir necesidades básicas.

Miles de birmanos permanecen en campamentos temporales, con problemas de agua, saneamiento y acceso a educación para los menores. «Los daños fueron enormes y muchas familias no pueden costear la reparación de sus hogares», explica Su Ei. Aunque la limpieza de escombros ya terminó, el trauma emocional sigue presente.

Resiliencia frente a la adversidad

En Mandalay, Ma Lei Lei Win perdió su sastrería y sus pertenencias, pero continúa adelante. «Intento resolver los problemas cotidianos en lugar de volver a mi vida anterior», afirma, dedicándose ahora a la compra y venta de ropa. Sin embargo, la esperanza es limitada en un país marcado por la crisis económica, política y social desde el golpe de Estado de 2021.

«Jamás podremos recuperar la vida que teníamos antes del terremoto», concluye Win Win. «La lucha por sobrevivir es incluso más dura que la de quienes fallecieron».

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