La incertidumbre marca la segunda ronda de contactos entre Estados Unidos e Irán, prevista para este lunes en Islamabad, Pakistán, en medio de un clima de tensión creciente por el bloqueo naval y los incidentes en el estrecho de Ormuz.
Delegación estadounidense
El presidente Donald Trump anunció el envío de una delegación encabezada por su vicepresidente JD Vance, acompañado del enviado especial Steve Witkoff y de su yerno Jared Kushner. La Casa Blanca confirmó que Vance ya lideró un primer encuentro con negociadores iraníes en Islamabad, que culminó sin resultados concretos.
“Mis representantes van a Islamabad, Pakistán. Estarán allí mañana por la noche para negociar”, escribió Trump en su red Truth Social.
Retórica más dura
El mandatario insistió en que ofrece a Teherán un “acuerdo muy justo y razonable”, pero advirtió que si no es aceptado, Estados Unidos destruirá cada planta de energía y cada puente en Irán. “¡Se acabó lo de ser el chico bueno! Caerán rápido, caerán fácilmente”, agregó en un mensaje cargado de retórica beligerante.
Condiciones de Irán
Por su parte, Teherán adelantó que no enviará a sus representantes a Islamabad mientras Washington mantenga el bloqueo naval sobre sus puertos, al que calificó de “ilegal y criminal”.
La capital paquistaní se encuentra bajo un estricto dispositivo de seguridad, con hoteles desalojados para acoger la nueva ronda de conversaciones.
Crisis en Ormuz
La tensión se agudiza por el bloqueo del estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que transita el 20 % del crudo mundial. Irán recuperó el sábado el “control estricto” de la zona, apenas un día después de anunciar su reapertura, y obligó a retroceder a dos petroleros con banderas de Botsuana y Angola.
El Reino Unido denunció que lanchas iraníes abrieron fuego contra un buque cisterna a 20 millas náuticas de Omán, aumentando la preocupación internacional.
Israel y la “línea amarilla”
En paralelo, Israel introdujo por primera vez la expresión “línea amarilla” para delimitar su ocupación en el sur del Líbano, similar a la terminología usada en Gaza. Tel Aviv mantiene desplegadas cinco divisiones en la zona y controla el espacio marítimo adyacente.
Aunque rige un alto el fuego de diez días, se han registrado disparos contra supuestos milicianos de Hizbulá y demoliciones de edificios en aldeas fronterizas.
Choque diplomático con España
El conflicto también ha salpicado a Europa. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció que propondrá a la Unión Europea la ruptura del acuerdo de asociación con Israel por violaciones de derechos humanos.
La respuesta israelí fue inmediata: el ministro de Exteriores Gideon Saar acusó a Sánchez de “hipocresía” y de mantener un “doble rasero” por sus relaciones con Irán y Venezuela.
Francia, por su parte, exigió garantías al Gobierno libanés para capturar a los responsables del ataque contra la misión de paz de la ONU que acabó con la vida de un casco azul francés. Bruselas condenó la agresión, señalando a Hizbulá como presunto autor, extremo que el grupo chií rechazó.
Llamado del Papa
Desde Luanda, el Papa León XIV pidió el cese de hostilidades: “Renuevo el llamamiento para que las armas callen y se siga el camino del diálogo”, expresó durante el rezo del Regina Coeli.
Escenario incierto
La segunda ronda de negociaciones en Islamabad se perfila como un momento decisivo. Mientras Trump endurece su discurso y Teherán condiciona su participación, la comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de una escalada que podría impactar la seguridad energética y la estabilidad regional.




