La Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó este lunes que ha recibido cuatro denuncias de explotación y abusos sexuales que involucran a miembros de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MASS), desplegada en Haití bajo liderazgo de Kenia. Los casos incluyen la violación de una menor de 12 años, dos adolescentes de 16 y violencia sexual contra una joven de 18 años, según detalló Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU.
Aunque la MASS no es una misión directamente administrada por la ONU, cuenta con un mandato del Consejo de Seguridad para apoyar a la policía haitiana en la lucha contra las pandillas. La misión, que llegó a tener más de 1.000 soldados —en su mayoría kenianos—, se encuentra actualmente en proceso de retiro y será reemplazada por la nueva Fuerza de Represión de las Pandillas (FRG), que contará con 1.500 efectivos provenientes de Chad.
Seguimiento de las denuncias
Dujarric explicó que la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos está monitoreando y documentando cada caso, además de dar seguimiento a las víctimas. “Es importante que cada acusación sea completamente investigada por las autoridades nacionales del país en el que operan los soldados”, subrayó el portavoz.
En un informe reciente, la ONU señaló que todas las acusaciones fueron consideradas fundamentadas tras las investigaciones iniciales. Este hallazgo ha generado preocupación internacional y ha puesto en el centro del debate la necesidad de reforzar los mecanismos de control y prevención en las misiones internacionales desplegadas en Haití.
Reacciones internacionales
El viernes pasado, la organización Human Rights Watch (HRW) llamó la atención sobre el reporte y pidió que la nueva fuerza que llegará al país cuente con salvaguardias más sólidas para prevenir futuros abusos. “Las mujeres y niñas en Haití enfrentan una violencia sexual generalizada. Las fuerzas internacionales enviadas para ayudar a restaurar la seguridad no deberían agravar el abuso”, señaló la ONG en un comunicado.
La advertencia de HRW refleja la preocupación de la comunidad internacional sobre el impacto que estas misiones pueden tener en una población ya vulnerable. Haití atraviesa una crisis de seguridad marcada por el poder de las pandillas, la debilidad institucional y la falta de protección para mujeres y niñas, quienes son las principales víctimas de la violencia sexual.
Antecedentes de abusos en Haití
No es la primera vez que se registran denuncias de este tipo contra fuerzas internacionales en Haití. Entre 2004 y 2017, los cascos azules de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) también fueron acusados de violencia sexual y explotación contra la población local. Aquellos casos dejaron una huella profunda en la percepción de las misiones internacionales y en la confianza de la ciudadanía hacia los organismos encargados de garantizar la seguridad.
La repetición de denuncias en diferentes periodos y bajo distintos mandatos evidencia un patrón preocupante que pone en entredicho la capacidad de las fuerzas internacionales para cumplir con su misión sin vulnerar los derechos humanos de la población que buscan proteger.
El futuro de la seguridad en Haití
La transición hacia la nueva Fuerza de Represión de las Pandillas (FRG) será un momento clave para evaluar si se implementan medidas efectivas de prevención y control. Con Chad como país líder en el despliegue, la comunidad internacional espera que se establezcan protocolos más estrictos de supervisión y que se garantice la rendición de cuentas en caso de abusos.
La ONU, por su parte, ha reiterado que seguirá monitoreando la situación y que insistirá en la necesidad de que las autoridades nacionales investiguen y sancionen a los responsables. El reto será asegurar que las misiones internacionales no se conviertan en un factor adicional de vulnerabilidad para las mujeres y niñas haitianas, sino en un verdadero apoyo para la restauración de la seguridad y la estabilidad en el país.




