El Gobierno de Perú enfrenta una crisis política luego de la dimisión del canciller, Hugo de Zela, y del ministro de Defensa, Carlos Díaz, en medio de tensiones con el presidente interino, José María Balcázar.
La renuncia de ambos funcionarios está vinculada a la decisión del Ejecutivo de aplazar la compra de aviones de combate F-16 Block 70 a Estados Unidos, una operación valorada en 3.500 millones de dólares. El excanciller afirmó que los contratos habrían sido firmados el lunes, lo que contradice la versión oficial del mandatario, quien aseguró públicamente que el acuerdo aún no se había concretado.
De Zela cuestionó la decisión del Gobierno al señalar que afecta la credibilidad del país y debilita la confianza en los procesos de negociación internacional. Además, acusó al presidente interino de haber negado la existencia de los contratos pese a haber sido informado previamente por el Ministerio de Defensa.
Por su parte, el exministro Carlos Díaz respaldó esta versión y aseguró que la adquisición ya contaba con respaldo legal dentro del presupuesto nacional, con pagos programados entre 2025 y 2026. El primer desembolso, cercano a los 2.000 millones de dólares, debía realizarse en el corto plazo.
La situación ha generado también incertidumbre en el plano diplomático. El embajador de Estados Unidos en Lima expresó confusión ante los cambios en la postura del Gobierno peruano, especialmente debido a los compromisos financieros ya establecidos.
El proceso de compra contemplaba la adquisición de 24 aeronaves, en el que competían propuestas de Suecia y Francia, y había sido manejado con carácter confidencial bajo aprobación de instancias de seguridad nacional.
Las renuncias reflejan las tensiones internas dentro del Ejecutivo y dejan en suspenso una de las decisiones más importantes para la modernización de las Fuerzas Armadas de Perú.




