El secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, informó este jueves que hasta ahora solo una solicitud ha sido aprobada en el programa de visas doradas lanzado por el presidente Donald Trump en septiembre pasado.
El programa
La iniciativa, firmada por Trump mediante orden ejecutiva, ofrece la residencia en Estados Unidos a cambio del pago de un millón de dólares. Las solicitudes comenzaron a recibirse en diciembre y, según Lutnick, actualmente hay cientos en la fila que están pasando por el proceso de revisión.
Los solicitantes deben además pagar una tarifa de tramitación de 15,000 dólares al Departamento de Seguridad Nacional. El secretario subrayó que todos serán sometidos a una “investigación y análisis extremadamente rigurosos”.
El programa establece una tarifa de un millón de dólares para individuos y de dos millones para patrocinios empresariales, lo que lo convierte en una de las vías de residencia más costosas en la historia migratoria del país.
Contexto político
La creación de la visa dorada coincidió con la decisión de Trump de añadir una tarifa anual de 100,000 dólares a las visas H-1B, utilizadas por trabajadores especializados.
El mandatario defendió la nueva modalidad asegurando que atraerá a personas capaces de generar empleo y que podría contribuir a reducir el déficit nacional.
Desde su regreso a la presidencia, Trump ha endurecido la política migratoria, con severas redadas de deportación y nuevas restricciones en programas tradicionales de residencia y trabajo.
Impacto esperado
La aprobación de una sola solicitud refleja la lentitud del proceso inicial, aunque las autoridades insisten en que el número aumentará conforme se completen las evaluaciones.
Analistas señalan que el programa busca captar capital extranjero en un momento de presión fiscal, pero también genera debate sobre la equidad del sistema migratorio, al ofrecer ventajas a quienes cuentan con grandes recursos económicos frente a solicitantes de asilo o trabajadores especializados.
Críticas y cuestionamientos
Organizaciones de derechos migratorios han cuestionado la medida, argumentando que convierte la residencia en un privilegio de élite y desvía la atención de los problemas estructurales del sistema migratorio estadounidense.
Otros expertos advierten que la implementación de tarifas tan elevadas podría limitar el alcance del programa y reducir su atractivo frente a alternativas similares en países europeos y asiáticos, donde los montos de inversión suelen ser menores y con beneficios adicionales.
Próximos pasos
El gobierno estadounidense espera que el programa se consolide en los próximos meses, con un flujo mayor de solicitudes aprobadas. Sin embargo, la exigencia de controles estrictos y la incertidumbre sobre la aceptación social de la medida podrían marcar el ritmo de su desarrollo.




