El diplomático argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y aspirante a secretario general de la Naciones Unidas, ha defendido la necesidad de transformar el funcionamiento del organismo internacional hacia un enfoque más práctico y orientado a resultados, ante lo que describe como una creciente “falta de confianza global”.
En una entrevista, Grossi planteó que el próximo líder de la ONU debe aplicar un “pragmatismo responsable”, es decir, una forma de gestión centrada en resolver crisis concretas sin abandonar los principios fundamentales. En su visión, la organización debe volver a ser un espacio de diálogo y cooperación, en lugar de convertirse en un escenario de enfrentamiento entre bloques políticos.
El candidato subrayó que la ONU “no está para debates abstractos, sino para ofrecer soluciones reales”, insistiendo en que los principios solo tienen sentido si logran resultados efectivos. Además, advirtió que el sistema internacional no sufre por falta de normas, sino por la ausencia de voluntad política para aplicarlas.
Grossi también vinculó la pérdida de confianza entre los Estados con los problemas financieros y la menor cooperación dentro del sistema multilateral. Según explicó, cuando los países dejan de contribuir o retrasan sus aportes, se refleja un debilitamiento de la credibilidad institucional. En ese sentido, consideró prioritario “reconstruir los vínculos de confianza” entre los Estados miembros.
Otro de los puntos clave de su propuesta es retomar las prioridades originales de la Carta de la ONU, colocando la paz y la seguridad internacional en el centro del sistema, junto con el desarrollo y la protección de los derechos humanos, especialmente en contextos de conflicto.
Respecto a una posible reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Grossi reconoció que se trata de un proceso complejo, aunque afirmó que la estructura actual no refleja el mundo contemporáneo y pidió mayor representación para los países emergentes.
En el plano internacional, el diplomático también se refirió a la situación de Irán, señalando que cualquier acuerdo debe incluir garantías y mecanismos de verificación. Advirtió sobre la importancia de las inspecciones nucleares para evitar riesgos en materia de proliferación, subrayando que sin controles adecuados se debilita todo el sistema de seguridad global.
Finalmente, Grossi concluyó que, pese a las tensiones actuales, ninguna de las partes implicadas en los principales conflictos internacionales tiene interés en una escalada, y que aún es posible avanzar hacia soluciones negociadas si existe voluntad política.




