El Tribunal Supremo de Estados Unidos redujo este miércoles históricas protecciones electorales para las minorías raciales y étnicas al limitar la Ley de Derecho al Voto (VRA, por sus siglas en inglés), en un año marcado por los comicios de mitad de mandato de la administración de Donald Trump.
Anulación del mapa de Luisiana
La máxima instancia judicial anuló el mapa electoral aprobado por el Legislativo de Luisiana, al considerar que su diseño se basó excesivamente en criterios raciales. La decisión fue celebrada por los republicanos y supone un revés para organizaciones de derechos civiles que habían defendido la creación de un segundo distrito de mayoría afroamericana.
El fallo establece que la VRA “no requería que Luisiana creara un distrito adicional de mayoría minoritaria” y que, por tanto, “ningún interés apremiante justificó el uso de la raza” en el trazado del mapa.
Reacciones de organizaciones civiles
Para Héctor Sánchez Barba, presidente de Mi Familia Vota, la decisión “revierte décadas de avances arduamente conquistados, dedicados a garantizar que cada ciudadano —independientemente de su raza— posea una voz equitativa en nuestra democracia”.
El grupo All Voting is Local advirtió que el fallo “despoja a los votantes de raza negra de una representación justa y equitativa, y dificulta que otras comunidades históricamente excluidas hagan oír sus voces en temas como vivienda, empleos, salud y seguridad”.
Consecuencias políticas
Tras la decisión, el Legislativo de Florida avanzó en un nuevo mapa electoral que, según Voto Latino, podría arrebatar hasta cuatro escaños a los demócratas.
Con las elecciones legislativas previstas para noviembre y la redistribución adelantada de distritos en varios estados, el fallo podría ampliar la mayoría republicana en la Cámara de Representantes en alrededor de una veintena de escaños.
El Supremo subrayó en su sentencia: “Las distinciones entre ciudadanos únicamente por su ascendencia son, por su propia naturaleza, odiosas para un pueblo libre, cuyas instituciones se fundan en la doctrina de la igualdad”.
Contexto del caso
El origen del litigio se remonta al mapa trazado por el gobierno republicano de Luisiana tras el censo de 2020, que concentró a la mayoría de votantes afroamericanos en un solo distrito. Organizaciones civiles demandaron y lograron que un tribunal inferior ordenara la creación de un segundo distrito de mayoría negra.
Ese nuevo plano fue impugnado por violar el principio de igualdad y el caso llegó al Supremo, que ratificó la decisión del tribunal inferior en una votación dividida.
Estrategia republicana
Trump ha instado a los estados gobernados por el Partido Republicano a redibujar sus distritos electorales de cara a los comicios de medio mandato, con el objetivo de mantener y ampliar su mayoría en el Congreso. El proceso, que por ley se realiza cada diez años tras el censo, se adelantó cinco años en estados como Texas.
En respuesta, algunos estados gobernados por los demócratas, como California, han impulsado iniciativas similares para rediseñar mapas favorables a su partido.




