La Organización Mundial de la Salud (OMS) reiteró este viernes que el riesgo de contagio de hantavirus para la población en general continúa siendo muy reducido, pese a la alarma generada por el brote detectado en el crucero MV Hondius.
El incidente dejó un saldo de tres pasajeros fallecidos y varios casos confirmados de infección por este extraño virus, asociado habitualmente a la transmisión entre roedores.
Las autoridades sanitarias confirmaron que los afectados contrajeron la variante Andes del hantavirus, considerada la única cepa con capacidad de propagarse entre personas, situación que incrementó la atención internacional sobre el caso.
La embarcación, de bandera neerlandesa y con aproximadamente 150 personas a bordo, tiene previsto arribar este domingo a la isla de Tenerife, en el archipiélago español de Canarias. A partir de ese momento comenzará el operativo de traslado aéreo de pasajeros y tripulantes hacia sus respectivos países, según informaron las autoridades españolas.
Durante una rueda de prensa en Ginebra, el portavoz de la OMS, Christian Lindmeier, explicó que el virus representa un peligro principalmente para quienes están infectados, pero aclaró que la amenaza para el resto de la población sigue siendo “extremadamente baja”.
“Eso demuestra otra vez que, por suerte, al parecer el virus no es tan contagioso como para transmitirse fácilmente de una persona a otra”, afirmó Lindmeier al referirse a los casos registrados en el crucero.
El portavoz también señaló que incluso entre personas que compartieron camarote con pasajeros infectados no siempre se detectaron nuevos contagios, lo que refuerza la teoría de una transmisión limitada.
La OMS informó el jueves que hasta el momento se habían contabilizado cinco casos confirmados y tres sospechosos de hantavirus, aunque se esperaba una actualización oficial de las cifras durante la jornada de este viernes.
Por su parte, la empresa operadora del crucero, Oceanwide Expeditions, indicó que 30 pasajeros —entre ellos la primera víctima mortal del brote— desembarcaron el pasado 24 de abril en la remota isla británica de Santa Elena.




