La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, ha iniciado una investigación sobre más de 120 laboratorios biológicos en el extranjero que recibieron financiamiento estadounidense durante décadas. La revisión busca frenar experimentos de “ganancia de función” que podrían aumentar la peligrosidad de virus y poner en riesgo la salud global, conforme a la orden ejecutiva firmada por el expresidente Donald Trump.
En declaraciones al Washington Post, Gabbard señaló que su equipo identificará la ubicación de estos laboratorios, los patógenos que contienen y las investigaciones que se llevan a cabo, con el objetivo de detener prácticas peligrosas que amenazan a Estados Unidos y al mundo. “La pandemia de COVID-19 mostró el impacto devastador que pueden tener los experimentos con patógenos peligrosos en laboratorios biológicos”, afirmó.
Funcionarios de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional explicaron que estos laboratorios se extienden por más de 30 países, y que más de 40 de ellos se encuentran en Ucrania, donde el conflicto con Rusia podría comprometer la seguridad de los patógenos almacenados. Muchos de estos centros fueron financiados en el pasado por programas del Departamento de Defensa destinados a eliminar armas de destrucción masiva tras la Guerra Fría.
La revisión incluye tanto investigaciones defensivas contra agentes biológicos como experimentos de ganancia de función que buscan aumentar la transmisibilidad de virus. Críticos señalan que la supervisión de estos fondos fue insuficiente, lo que impedía al público conocer si se realizaban experimentos peligrosos.
Entre 2014 y 2023, Estados Unidos destinó más de 1.400 millones de dólares a investigaciones en laboratorios extranjeros. Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) detectaron que algunos estudios con coronavirus de murciélago en el Instituto de Virología de Wuhan violaron los términos de las subvenciones, aunque negaron relación con la pandemia de COVID-19.
Gabbard y su equipo buscan ahora garantizar transparencia y seguridad, corrigiendo errores de supervisión de administraciones anteriores. Según el secretario de Guerra, Pete Hegseth, “la administración Trump y la directora de Inteligencia Nacional están poniendo fin a la falta de control y haciendo justicia a quienes protegen a Estados Unidos”.
Con esta investigación, la comunidad de inteligencia estadounidense revisará todas las instalaciones financiadas por contribuyentes de EE. UU., asegurando que los estudios biológicos cumplan con estrictos estándares de bioseguridad y ética científica.




