Los negociadores de los jugadores y los dueños de equipos de béisbol iniciaron este martes lo que se perfila como una negociación colectiva larga y enconada, con el objetivo de reemplazar el contrato laboral que vence el 1 de diciembre.
Inicio de las conversaciones
La sesión inicial, de unas dos horas, se llevó a cabo en las oficinas de la Asociación de Jugadores de Grandes Ligas (MLBPA), a cinco minutos de la sede de la MLB en el Rockefeller Center de Manhattan. La reunión se programó para que cada parte presentara su visión sobre el deporte y su economía; no se realizaron propuestas formales.
Entre los jugadores asistentes estuvieron el infielder de los Mets Marcus Semien, miembro del subcomité ejecutivo del sindicato, junto a sus compañeros Clay Holmes, David Peterson, Austin Slater y Sean Manaea. También participaron jugadores de los Tigres de Detroit y otros se unieron vía videoconferencia.
“Es la primera en la que participo, así que no tengo mucho con qué comparar. Fueron reuniones iniciales, la primera vez que las partes se reunían para compartir sus ideas sobre la situación actual y qué consideran mejor para el futuro del juego”, comentó Holmes.
El fantasma de los paros laborales
El contrato laboral de cinco años expira el 1 de diciembre. El comisionado Rob Manfred ha reiterado que la gerencia prefiere los cierres patronales (lockouts) durante la temporada baja en lugar de huelgas durante la campaña, con el fin de evitar la pérdida de juegos de temporada regular.
El béisbol no ha perdido juegos por un paro laboral desde la huelga de 1994-95, que provocó la primera cancelación de la Serie Mundial en 90 años. Las negociaciones del último acuerdo comenzaron en abril de 2021 y finalizaron en marzo de 2022, tras superar varios plazos límite y con la cancelación temporal de 184 juegos.
Liderazgo en la mesa
Por el sindicato, Bruce Meyer encabezará las negociaciones en su nuevo rol como jefe interino, tras la salida de Tony Clark. Por la MLB, el comisionado adjunto Dan Halem lidera el equipo negociador, manteniendo el rol que desempeñó en los dos acuerdos anteriores.
Debate sobre el tope salarial
Uno de los puntos más polémicos es la posible introducción de un tope salarial (salary cap) acompañado de un suelo salarial. Los dueños sostienen que este sistema mejoraría el deporte, mientras que el sindicato ha jurado nunca aceptarlo.
A diferencia de la NFL, NBA y NHL, la MLB no tiene tope salarial, aunque desde 2003 aplica un “impuesto de lujo” para frenar el gasto excesivo. Manfred explicó que busca abordar problemas en el negocio de los medios y en el equilibrio competitivo entre mercados.
Disparidad económica
Las restricciones actuales parecen haber tenido poco impacto en equipos como los Dodgers de Los Ángeles y los Mets de Nueva York. Los Dodgers rompieron récords de gasto con 515 millones de dólares entre nómina e impuesto de lujo el año pasado, en su camino hacia su segundo título consecutivo de la Serie Mundial.
La brecha es evidente: la proporción de gasto entre los cinco equipos que más invierten y los cinco que menos lo hacen aumentó de 3.6 en 2021 a 4.7 en 2025, un récord histórico.
El sindicato sostiene que un tope salarial reduciría la inversión en los jugadores, mientras que la gerencia argumenta que un sistema de tope y suelo beneficiaría a la mayoría de los peloteros.




