Decenas de inmigrantes en el centro de detención Delaney Hall, en Nueva Jersey, continúan este martes su huelga de hambre y de trabajo por quinto día consecutivo, tras un fin de semana marcado por enfrentamientos entre manifestantes que mantienen una vigilia frente a la instalación y agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Reclamos y negativa de acceso
La protesta comenzó el pasado viernes, luego de meses de denuncias sobre condiciones insalubres en el centro. Los detenidos piden la intervención de la gobernadora Mikie Sherrill, quien acudió el lunes junto a una delegación demócrata del Congreso, pero se le negó el acceso.
Sherrill afirmó que esa negativa “plantea serias interrogantes sobre lo que intentan ocultar al público” y reiteró que seguirá exigiendo el cierre de Delaney Hall, además de oponerse a la expansión de centros de detención masiva en Nueva Jersey, como la propuesta en Roxbury.
Enfrentamientos con ICE
El senador Andy Kim logró ingresar y aseguró haber presenciado “el caos dentro y fuera del centro de detención Delaney Hall”. Según relató, ICE desplegó un vehículo blindado y agentes armados que dispararon balas de pimienta y gas contra la multitud.
El también senador Cory Booker denunció en redes que “los inmigrantes en Delaney Hall están en huelga de hambre porque luchan por sus derechos humanos” y calificó las condiciones como “deplorables”.
Por su parte, el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, negó la existencia de la huelga y la calificó como “una maniobra política de los políticos de Nueva Jersey” que defienden las llamadas “ciudades santuario”.
Denuncias de condiciones inhumanas
Activistas y familiares han denunciado negligencia médica, escasez de alimentos y falta de higiene. Paulo Almirón, portavoz de Resistencia en Acción de Nueva Jersey, explicó que los detenidos reciben un dólar por hora por trabajos como limpieza, lo que no les alcanza para cubrir necesidades básicas.
Almirón agregó que los internos “han tenido que limpiar con el jabón que usan para bañarse” y que en ocasiones la comida entregada contenía gusanos vivos. También se reportó que el agua de las duchas estaba hirviendo y que se negó atención médica en casos graves, como el de un padre con leucemia que esperó un mes para recibir tratamiento.
Contexto del centro
Delaney Hall, con capacidad para 1,196 personas, es el mayor centro de detención de inmigrantes en la costa este de Estados Unidos. Operó entre 2011 y 2017, cerró y reabrió en mayo de este año bajo la administración de GEO Group, mediante un contrato de 15 años por 1,000 millones de dólares.
El Departamento de Seguridad Nacional evalúa además convertir un almacén en Roxbury en un nuevo centro con capacidad para 1,500 inmigrantes, aunque los trabajos están detenidos a la espera de una evaluación ambiental.




