Este lunes se cumplen 20 años del fallecimiento de Rocío Jurado, la artista que junto al cantautor y compositor Manuel Alejandro inauguró lo que él denomina la “nueva canción española”, protagonizada por mujeres valientes, osadas y modernas.
Una colaboración decisiva
Alejandro, creador de temas como Señora o Como yo te amo, recuerda que pese a los muchos éxitos logrados juntos, quedaron proyectos sin materializar. “Si llegamos a seguir, yo tenía preparadas cosas tremendas. Están ahí anotadas, apuntadas, porque no ha surgido todavía alguien con más cojones que ella”, confiesa.
El compositor rememora entre risas que conoció a Rocío Jurado “en la cama”, cuando la artista estaba enferma durante el rodaje de La querida (1976). Allí, al pie de la cama, le mostró canciones como La querida y A que no te vas, convencido de que había materia suficiente para iniciar una colaboración fructífera.
La voz definitiva
De la cantante, Alejandro destaca sobre todo su voz: “Tenía esa voz definitiva y única. Igual podría haber cantado una ópera, que una zarzamora o ‘Despacito’. Su tono era milagroso y lo más importante era la intención que siempre ponía al cantar”.
La alianza cristalizó en discos como De ahora en adelante (1978), Señora (1979) y Paloma brava (1985), que marcaron un antes y un después en la música española y llevaron a Jurado a triunfar también en América Latina.
Canciones icónicas
El compositor reconoce que sin Rocío Jurado no existirían temas como Se nos rompió el amor o Lo siento, mi amor. “Si Rocío Jurado no existe, yo no hago esas canciones, que se viven y parecen escenas de la vida, algunas calientes”, afirma.
Su repertorio contrastaba con la personalidad real de la artista, a la que describe como “de carácter bueno, sano, increíblemente aniñada, sin reveses”. Sin embargo, en el escenario encarnaba personajes intensos y pasionales, como en Ese hombre, donde retrata a un amante “necio, engreído y egoísta”.
Una mujer adelantada a su tiempo
En los años setenta, España apenas iniciaba su democracia tras la dictadura, y Rocío Jurado interpretaba personajes populares de la copla sin tapujos. Canciones como Amores a solas, sobre la masturbación, rompieron moldes en una sociedad marcada por la moral conservadora.
Alejandro recuerda con humor la reacción de la cantante: “Ella solo me decía: ‘Pero, chiquillo, ¿qué me has escrito?’”.
La ternura y la intimidad
Más allá de la pasión, también exploraron registros íntimos y tiernos, como No cierres los ojos, niño o Algo se me fue contigo, publicada tras la muerte de la madre de Jurado. “Esa canción la cantó para dentro totalmente. En su día a día todo lo llevaba por dentro, no lo gritaba”, señala el compositor.
Un legado imborrable
Manuel Alejandro asegura que lleva en el corazón cada momento compartido con Rocío Jurado y con su esposa Purificación, acreditada como coautora bajo el pseudónimo Ana Magdalena.
Veinte años después de su partida, la memoria de “la más grande” sigue viva en la música y en la voz de quienes la recuerdan como símbolo de fuerza, talento y modernidad en la canción española.




