El emblemático estanque reflectante de Washington, situado frente al Monumento a Lincoln, se ha llenado nuevamente de algas apenas semanas después de concluir la costosa remodelación impulsada por el presidente Donald Trump, cuyo objetivo era eliminar estos organismos y embellecer la piscina con un fondo azul inspirado en la bandera estadounidense.
Regreso de las algas
La Administración había asegurado que las algas “residuales” serían eliminadas tras la renovación, pero las altas temperaturas recientes favorecieron su proliferación, devolviendo al agua un tono verdoso que contradice el resultado estético buscado.
Intervenciones de mantenimiento
Los servicios de la ciudad aplicaron tratamientos químicos, incluyendo lejía y desinfectantes, aunque el color verde sigue siendo visible. Trump había promocionado la reforma como parte de su plan para limpiar espacios que consideraba “sucios y desagradables”.
Coste y polémica
El proyecto, que inicialmente se estimaba en menos de 2 millones de dólares, terminó costando alrededor de 14 millones, según The New York Times. La situación ha reavivado el debate sobre la gestión y la eficacia de la remodelación.
Valor histórico
El estanque reflectante es uno de los espacios más reconocibles de la capital estadounidense y escenario de momentos históricos, como el discurso de Martin Luther King en 1963 con su célebre “I have a dream”.
Plan de embellecimiento
Las obras forman parte de un paquete de intervenciones impulsadas por Trump en distintos espacios emblemáticos de Washington, incluyendo la construcción de un gran salón de baile en la Casa Blanca, con miras a las celebraciones del 250 aniversario de la independencia de EE.UU.




