Los colombianos regresan este domingo a las urnas para elegir al jefe de Estado que gobernará el país en el periodo 2026-2030, en una segunda vuelta que enfrenta al candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella y al aspirante de izquierda Iván Cepeda, en un escenario político altamente polarizado.
Un total de 41,4 millones de ciudadanos están habilitados para votar dentro y fuera del territorio nacional, donde el proceso electoral ya se encuentra en marcha y concluirá este mismo domingo. Del padrón electoral, más de la mitad son mujeres, con cerca de 21,2 millones de electoras, mientras que los hombres suman alrededor de 20,1 millones, distribuidos en más de 122 mil mesas de votación.
En la primera vuelta, celebrada el pasado 31 de mayo con una participación del 57,88 %, De la Espriella lideró la contienda con 10,3 millones de votos (43,78 %), seguido por Cepeda, que obtuvo 9,7 millones (40,98 %), asegurando así el paso al balotaje presidencial.
Las encuestas más recientes otorgan una ligera ventaja al candidato de derecha, apodado “el Tigre”, con cifras cercanas al 49 % o 50 % de intención de voto, mientras que el aspirante progresista se mantiene entre el 43 % y el 45 %. No obstante, ambos sectores políticos han llamado a una alta participación ciudadana y a la vigilancia del proceso electoral.
Cepeda ha instado a sus simpatizantes a defender el voto y movilizarse masivamente, mientras que De la Espriella ha pedido no confiarse en los sondeos y acudir temprano a las urnas junto a familiares y allegados.
La campaña ha estado marcada por una fuerte tensión política y una creciente polarización, en la que también han intervenido figuras como el presidente Gustavo Petro, quien ha expresado dudas sobre la transparencia del proceso, y el expresidente estadounidense Donald Trump, cuyo respaldo al candidato conservador ha generado controversia por supuesta injerencia extranjera.
Pese a ello, la autoridad electoral ha garantizado la transparencia de los comicios y ha descartado cualquier posibilidad de fraude. Esta postura ha sido respaldada por misiones internacionales de observación, que han desplegado más de 1.600 delegados en todo el país para supervisar la jornada.
En materia de seguridad, el Gobierno ha dispuesto un amplio operativo con más de 400.000 integrantes de la Fuerza Pública entre militares y policías, especialmente en zonas rurales donde persisten riesgos asociados a grupos armados ilegales.
Las autoridades también han advertido sobre posibles alteraciones del orden público tras el anuncio de los resultados, aunque aseguran estar preparadas para responder a cualquier eventualidad. Con este panorama, Colombia se encamina a una elección decisiva que marcará el rumbo político del país en los próximos años.
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