El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió este martes a arremeter contra el primer ministro canadiense, Mark Carney, y negó que su Gobierno pretenda interferir en los asuntos de los canadienses francófonos, en un nuevo episodio de la creciente tensión comercial entre ambos países.
A través de su red Truth Social, Trump aseguró que «jamás interferiría» con los ciudadanos de Canadá que hablan francés y calificó de falsa esa acusación. El mandatario estadounidense sostuvo que la afirmación fue difundida por un primer ministro que, según dijo, ha perdido respaldo político en Quebec.
«¡Amo a los canadienses francófonos!», afirmó Trump, mientras mantenía sus críticas contra el Gobierno de Ottawa.
La disputa se agravó después de que Estados Unidos aplicara aranceles del 50 % a productos canadienses valorados en unos 20.000 millones de dólares. Carney consideró «inaceptables» las nuevas condiciones planteadas por Washington y anunció que Canadá responderá con medidas equivalentes, dólar por dólar, a partir del 8 de septiembre.
Entre las exigencias estadounidenses figura, según medios, que plataformas como Netflix y Amazon Prime Video queden fuera de las normas canadienses que promueven contenidos nacionales, incluidos los producidos en francés. Ottawa considera esta petición una «línea roja» por su posible impacto sobre la política cultural y digital del país.
Trump también ha elevado el tono al plantear un posible cambio de nombre del lago Ontario, sugiriendo llamarlo «Lago América», en una iniciativa similar a su decisión de utilizar el nombre «Golfo de América» para el Golfo de México en documentos oficiales estadounidenses.
El presidente estadounidense, que en reiteradas ocasiones se ha referido a Canadá como el «estado 51», añadió que estudia el cambio de denominación debido a que no espera mantener muchos más intercambios comerciales con Ontario.
La confrontación podría aumentar todavía más. Trump amenazó con elevar al 50 % los aranceles sobre automóviles, camiones, piezas de automoción y acero procedentes de Canadá a partir del 1 de enero de 2027.
El conflicto comercial pone nuevamente bajo presión la relación entre dos aliados históricos y amenaza con afectar sectores estratégicos de ambas economías, especialmente la industria automotriz y las actividades vinculadas al comercio transfronterizo.




