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Lagos y lagunas: tesoros de agua que sostienen la vida

Santo Domingo.— Los lagos y lagunas de la República Dominicana constituyen mucho más que atractivos naturales. Estos cuerpos de agua son ecosistemas fundamentales para la conservación de la biodiversidad, la regulación hídrica y el bienestar de numerosas comunidades.

Distribuidos en diferentes zonas del territorio nacional, estos reservorios reflejan la diversidad geográfica del país y presentan distintos orígenes y características. Entre ellos sobresale el lago Enriquillo, ubicado en una depresión tectónica por debajo del nivel del mar, así como diversas lagunas de origen kárstico, costero y temporal.

Con más de 100 millones de lagos en todo el planeta, estos espacios naturales son considerados entre los recursos más importantes para la vida. En el caso dominicano, algunos también tienen un papel esencial en actividades productivas y en el abastecimiento de agua para las poblaciones.

Entre los principales cuerpos de agua dulce del país se encuentra la laguna Cabral o de Rincón, considerada la mayor de su tipo en territorio dominicano, con una superficie aproximada de 30 kilómetros cuadrados.

También destaca el lago Enriquillo, que con unos 265 kilómetros cuadrados es el lago más grande de las Antillas. Sus aguas y alrededores sirven de refugio a especies emblemáticas como el cocodrilo americano y el flamenco del Caribe.

Sin embargo, estos ecosistemas enfrentan importantes amenazas. La variabilidad climática, el uso intensivo del agua, la contaminación y otras actividades humanas pueden afectar su equilibrio natural, poner en riesgo numerosas especies y reducir los beneficios ambientales que ofrecen a la sociedad.

Ante esta realidad, la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente adoptó en 2022 una resolución sobre la gestión sostenible de los lagos, en la que exhortó a los Estados a proteger, conservar, restaurar y garantizar el aprovechamiento sostenible de estos ecosistemas.

Posteriormente, en 2024, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 27 de agosto como Día Mundial de los Lagos, con el propósito de llamar la atención sobre su importancia, fomentar su conservación y promover un desarrollo sostenible.

La protección de lagos y lagunas requiere del compromiso de toda la sociedad. Preservar estos reservorios naturales significa proteger la biodiversidad, garantizar recursos esenciales y conservar fuentes de vida estrechamente vinculadas al bienestar de las futuras generaciones.

En definitiva, cuidar los lagos y lagunas es también cuidar el agua, la naturaleza y la vida.

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