Haití enfrenta un nuevo episodio de violencia extrema que ha dejado a la Policía Nacional al borde del colapso operativo. Durante el fin de semana, dos agentes, uno de ellos perteneciente a la Unidad Temporal Antibandas (UTAG), fueron asesinados en enfrentamientos con grupos armados.
En el mismo contexto de caos, un vehículo blindado de la Policía Nacional de Haití (PNH) fue incendiado, lo que representó la pérdida de equipos esenciales para combatir a las bandas criminales. Asimismo, el histórico Hotel Oloffson, ícono cultural en el corazón de Puerto Príncipe, fue objeto de un ataque incendiario que ha conmocionado al país.
Estos hechos agravan una situación de inseguridad ya crítica, evidenciando la falta de control del Estado sobre la capital y la incapacidad de respuesta de las fuerzas del orden.
El Consejo Superior de la Policía Nacional (CSPN), liderado por el primer ministro Alix Didier Fils Aimé, enfrenta duras críticas por su inacción. A pesar de recientes inversiones en tecnología militar como drones suicidas, los resultados son prácticamente nulos. Las voces que exigen la dimisión del jefe de Gobierno aumentan en medio de una ciudadanía que se siente completamente abandonada.




