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Trump ordena a los controladores aéreos regresar “de inmediato” al trabajo en medio del colapso aéreo en EE. UU.

El presidente Donald Trump

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El presidente Donald Trump exigió este lunes a los controladores aéreos de Estados Unidos “regresar al trabajo ahora mismo”, en medio de una crisis sin precedentes que mantiene miles de vuelos cancelados y retrasados por la falta de personal en los principales aeropuertos del país.

La orden de Trump llega cuando el cierre del Gobierno federal cumple seis semanas, afectando el pago de salarios a miles de empleados públicos. El mandatario advirtió que quienes no acudan a sus puestos enfrentarán “una importante reducción de sueldo”, al tiempo que prometió incentivos económicos para quienes mantuvieron la asistencia durante los 41 días de paralización, sin especificar cuántos serían elegibles.

La escasez de personal en las torres de control se ha convertido en uno de los efectos más graves de la parálisis gubernamental iniciada el 1 de octubre. Según Bryan Bedford, director de la Administración Federal de Aviación (FAA), entre el 20% y el 40% de los controladores ha dejado de presentarse a trabajar en los 30 aeropuertos principales, agravando los retrasos y cancelaciones en todo el país.

Desde el viernes pasado, la FAA se ha visto obligada a reducir progresivamente las operaciones aéreas por motivos de seguridad. La institución ordenó disminuir los vuelos en los 40 aeropuertos de mayor tráfico, con una reducción inicial del 4% que podría llegar al 10% antes del 14 de noviembre. El domingo se registró un récord con cerca del 10% de los vuelos nacionales cancelados, según la firma Cirium.

Datos del portal FlightAware indican que hasta las 13:30 GMT del lunes se habían cancelado más de 1,600 vuelos y otros 3,300 presentaban demoras. El día anterior, cerca de 3,000 vuelos no despegaron y casi 11,000 sufrieron retrasos, el peor balance para la aviación estadounidense desde enero de 2024.

La FAA también dispuso el cierre temporal de vuelos privados y de negocios en aeropuertos con graves problemas de dotación, como Chicago O’Hare y Reagan Washington National, para priorizar las operaciones comerciales.

A la falta de personal se suman las condiciones invernales extremas que afectan a ciudades clave como Chicago, Filadelfia, Nashville y Atlanta, donde las demoras alcanzaron hasta cinco horas, complicando aún más el panorama aéreo.

En medio de la crisis, el Senado aprobó un proyecto de ley para reabrir el Gobierno federal, pero la medida aún espera la ratificación de la Cámara de Representantes. El secretario de Transporte, Sean Duffy, advirtió que las restricciones de vuelos continuarán hasta que se normalice la dotación de personal y se garantice la seguridad operacional.

Mientras tanto, los empleados de la FAA afrontan su segundo periodo sin cobrar salario, sin una fecha clara para recibir los pagos atrasados. Durante el cierre de 2019, los controladores debieron esperar más de dos meses para recuperar su sueldo.

La combinación de parálisis gubernamental, escasez de personal y mal clima mantiene a la aviación estadounidense en su momento más crítico en años, con un horizonte de incertidumbre tanto para los trabajadores como para millones de pasajeros.

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