El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles que Israel y Líbano acordaron un alto el fuego de 10 días, que comenzará este jueves e incluirá al movimiento libanés proiraní Hezbolá. El mandatario adelantó además que está organizando la primera reunión de la historia entre los líderes de ambos países, un hecho que marcaría un hito diplomático en la región.
Trump explicó que la tregua se logró tras conversaciones “excelentes” con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el presidente libanés Joseph Aoun, dos días después de iniciarse negociaciones de paz en Washington. “Estos dos líderes han acordado que, para lograr la paz entre sus países, iniciarán formalmente un alto el fuego de 10 días a las 5:00 p.m. hora de Washington (21:00 GMT)”, escribió en su red social Truth Social.
El mandatario estadounidense aseguró que tanto Israel como Líbano “quieren la paz” y expresó confianza en que el proceso se concretará rápidamente. Para reforzar el compromiso, instruyó al vicepresidente JD Vance, al secretario de Estado Marco Rubio y al jefe militar estadounidense Dan Caine a trabajar con ambas naciones con el objetivo de alcanzar un acuerdo duradero. “Ha sido un honor para mí haber resuelto nueve guerras en todo el mundo, y esta será la décima; ¡así que, manos a la obra!”, exclamó Trump, recordando la ofensiva lanzada contra Irán en febrero en colaboración con Israel.
El Departamento de Estado confirmó que Líbano se comprometió a tomar “medidas concretas” para prevenir ataques de Hezbolá contra Israel como parte del alto el fuego. En respuesta, el diputado chiíta Ibrahim Moussaoui declaró a la AFP que la organización respetará la tregua “con cautela”, siempre que se trate de un cese total de hostilidades y que Israel no lo utilice para llevar a cabo asesinatos selectivos de sus miembros.
La reunión histórica entre Netanyahu y Aoun está prevista para celebrarse en la Casa Blanca en los próximos cuatro o cinco días. Trump destacó que sería la primera vez en 44 años que líderes de ambos países se encuentran, recordando que en 1982 el presidente electo del Líbano, Bachir Gemayel, se reunió con autoridades israelíes antes de ser asesinado. “No es precisamente un ejemplo de buena vecindad, considerando que son vecinos”, ironizó el mandatario.
El contexto del acuerdo es complejo. Técnicamente, Israel y Líbano llevan décadas en guerra. El martes se celebraron conversaciones directas entre los embajadores de ambos países en Washington, las primeras de este tipo desde 1993. Sin embargo, la violencia reciente ha sido devastadora: los ataques israelíes contra Líbano han dejado más de 2.000 muertos y provocado el desplazamiento de más de un millón de personas, mientras que Hezbolá ha reivindicado ataques contra posiciones militares en el norte de Israel.
Unas horas antes de la entrada en vigor del alto el fuego, el Ministerio de Salud libanés informó de siete muertos y 33 heridos en un ataque aéreo israelí en el sur del país. En paralelo, el ejército israelí confirmó que mantendrá presencia en el sur de Líbano dentro de una franja fronteriza de 10 kilómetros de profundidad durante la tregua, lo que genera dudas sobre la verdadera extensión del cese de hostilidades.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, celebró el acuerdo y lo calificó como una oportunidad para aliviar el sufrimiento de la población desplazada. No obstante, el ejército libanés pidió a los residentes del sur del país que no regresen a sus hogares pese al alto el fuego, advirtiendo que las condiciones de seguridad aún no están garantizadas.
En Israel, Netanyahu aseguró que la tregua representa una oportunidad para concluir un acuerdo de paz “histórico” con Beirut. La comunidad internacional también reaccionó: la Presidencia francesa, la Comisión Europea y el Consejo Europeo expresaron su respaldo al pacto, subrayando la necesidad de que se convierta en un paso hacia la estabilidad regional.
El alto el fuego, aunque limitado a diez días, abre un espacio para la diplomacia en un conflicto marcado por décadas de enfrentamientos, desplazamientos masivos y tensiones geopolíticas. La reunión prevista en la Casa Blanca entre Netanyahu y Aoun será observada con atención por la comunidad internacional, que espera que este gesto se traduzca en un proceso más amplio de reconciliación.
En definitiva, el anuncio de Trump coloca a Israel y Líbano en una coyuntura inédita: un cese de hostilidades que incluye a Hezbolá y que podría convertirse en el inicio de un proceso de paz más ambicioso. Sin embargo, las condiciones sobre el terreno, la presencia militar israelí en el sur de Líbano y la cautela expresada por Hezbolá muestran que el camino hacia la paz será complejo y lleno de desafíos.




