El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una posible reunión de alto nivel entre representantes de Israel y Líbano, como parte de los esfuerzos para avanzar hacia un cese de hostilidades tras semanas de intensos enfrentamientos en la región.
El mandatario indicó que este encuentro podría concretarse en breve, lo que marcaría un hecho significativo debido a la ausencia de diálogo directo entre ambas partes durante más de tres décadas. La iniciativa se enmarca en la mediación de Washington para disminuir las tensiones, agravadas luego del conflicto vinculado con Irán.
El anuncio llega después de una reunión sostenida en la capital estadounidense entre los embajadores Yechiel Leiter y Nada Hamadeh Moawad, quienes dialogaron durante más de dos horas en presencia del secretario de Estado, Marco Rubio. Posteriormente, el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, confirmó que ambas partes acordaron avanzar hacia negociaciones directas en una fecha y lugar por definir.
Este acercamiento representa el contacto diplomático más relevante entre Israel y Líbano desde 1993, aunque las conversaciones se desarrollan sin la participación del grupo chií Hizbulá, actor central en el conflicto.
La escalada de violencia, que se ha prolongado por más de seis semanas, ha dejado más de 2.000 fallecidos y más de un millón de desplazados en territorio libanés. El gobierno israelí, encabezado por Benjamín Netanyahu, sostiene que sus operaciones militares responden a ataques con cohetes por parte de Hizbulá.
Pese a los avances diplomáticos, persisten profundas diferencias. Mientras el gobierno libanés exige un alto al fuego inmediato que permita ampliar el diálogo, Israel condiciona cualquier acuerdo al desarme total de Hizbulá y a la creación de una zona de seguridad en el sur del Líbano bajo su control.
La eventual reunión abre una posibilidad para reducir la violencia, aunque el panorama sigue siendo incierto y dependerá de la voluntad de ambas partes para alcanzar un acuerdo duradero.




