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Pentágono estima hasta seis meses para retirar minas en Ormuz tras la guerra

Pentágono

El Pentágono estima que las operaciones para retirar las minas en el estrecho de Ormuz no comenzarían hasta el fin de la guerra contra Irán y podrían extenderse hasta seis meses, lo que complica la rápida normalización del tráfico marítimo en una de las rutas más estratégicas para el comercio mundial de hidrocarburos.

Previsión oficial

De acuerdo con fuentes citadas por The Washington Post, un alto funcionario del Departamento de Defensa compartió esta previsión durante una sesión informativa con el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. La advertencia refuerza la preocupación sobre un conflicto con efectos prolongados, incluso si se logra un acuerdo de paz en el corto plazo.

Los cálculos apuntan a que las consecuencias económicas podrían sentirse hasta finales de año, coincidiendo con un momento político clave en Estados Unidos, a pocos meses de las elecciones de medio mandato.

Impacto económico y presión política

El conflicto ha generado una creciente presión interna en Washington. La guerra se ha vuelto impopular, incluso entre sectores afines al presidente Donald Trump, debido al aumento del gasto militar y el alza en los precios de los combustibles.

El estrecho de Ormuz es un punto crítico por donde circula una parte significativa del petróleo y gas natural del mundo, especialmente hacia economías asiáticas como Japón y Corea del Sur. Cualquier interrupción prolongada tiene efectos directos en los mercados energéticos globales, elevando la incertidumbre y la volatilidad.

Dificultades técnicas

Funcionarios citados señalaron que Irán habría colocado más de una veintena de minas en la zona. Algunas habrían sido instaladas mediante sistemas de control remoto o pequeñas embarcaciones, lo que complica su localización y desactivación por parte de las fuerzas estadounidenses.

Incluso existe la posibilidad de que el propio Irán tenga dificultades para ubicar todas las minas desplegadas, lo que añade un nivel adicional de riesgo para la navegación en la región.

Bloqueos y tensión diplomática

Antes del inicio del conflicto, el 28 de febrero, el estrecho era una arteria clave del comercio energético global. Actualmente, además del bloqueo parcial impuesto por Teherán, Washington ha restringido el tránsito hacia puertos iraníes, intensificando la crisis.

En el plano diplomático, Trump señaló la posibilidad de retomar negociaciones con Irán en Pakistán. Por su parte, el gobierno iraní ha condicionado su regreso al diálogo a que existan “condiciones necesarias y razonables”, mientras reafirma su capacidad de defensa ante nuevos ataques.

Perspectiva internacional

La incertidumbre en torno al estrecho de Ormuz mantiene en alerta a los mercados y a la comunidad internacional, ante el riesgo de una crisis prolongada con impacto global. La eventual operación de desminado será determinante para restablecer la confianza en la seguridad marítima, pero su duración prevista de hasta seis meses prolonga la presión sobre el comercio energético y la estabilidad económica mundial.

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