El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llegó este jueves a la Casa Blanca para reunirse con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en un contexto de crecientes tensiones diplomáticas entre ambos países. Lula se hospedó en la residencia del embajador brasileño en Washington y arribó poco después de las 11:10 hora local (15:10 GMT) acompañado de un convoy oficial.
La reunión, la primera que se celebra en Washington durante el segundo mandato de Trump, ocurre en medio de críticas de Brasil hacia Estados Unidos por la guerra en Irán, la presión sobre Cuba y la reciente expulsión mutua de funcionarios diplomáticos.
La agenda incluye un fuerte enfoque económico, con especial atención a las investigaciones estadounidenses sobre posibles prácticas comerciales desleales de Brasil, particularmente en torno al sistema de pagos instantáneos PIX, desarrollado por el Banco Central y considerado por Washington como perjudicial para empresas como Visa y Mastercard.
Además, los mandatarios abordarán la cooperación contra el crimen transnacional, ante la posibilidad de que Estados Unidos califique a ciertos grupos criminales brasileños como organizaciones terroristas, medida a la que Brasil se opone por temer intervenciones en su territorio.
Otro punto importante será la colaboración en minerales críticos y tierras raras, en los que Brasil posee las segundas reservas más grandes del mundo, después de China, y que Estados Unidos busca diversificar para reducir su dependencia de Pekín.
El encuentro se produce tras las críticas de Lula a la operación para capturar a Nicolás Maduro en Venezuela, a la presión sobre Cuba y a la guerra en Irán, que amenaza con generar escasez de fertilizantes en Brasil debido al bloqueo del estrecho de Ormuz.
Desde el inicio del segundo mandato de Trump, las relaciones con Brasil se han visto tensionadas, incluyendo aranceles en represalia por la condena judicial del expresidente Jair Bolsonaro, aliado de Trump, a 27 años de prisión por intentar un golpe de Estado contra Lula.
Aunque hubo acercamientos previos en la Asamblea General de la ONU y en Malasia, la relación se volvió a deteriorar recientemente tras la expulsión de un policía brasileño en Miami y la retirada de credenciales de un funcionario estadounidense en Brasilia.




