La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), junto al Sistema de Naciones Unidas, inauguraron los VI Diálogos Regionales del Agua, en un llamado urgente a convertir la gestión hídrica en una prioridad estratégica para el desarrollo de la región.
Bajo el lema “El agua como activo estratégico para el desarrollo sostenible de América Latina y el Caribe”, el encuentro reúne a autoridades y especialistas que coinciden en un mismo punto: la seguridad hídrica ya no puede tratarse como un tema aislado, sino como un eje central que impacta la economía, la sociedad, el ambiente y el orden territorial.
Durante la apertura, el viceministro de Suelos y Aguas de República Dominicana advirtió sobre la creciente presión que enfrentan los recursos hídricos debido a sequías, contaminación y el aumento de la demanda en sectores clave como la agricultura, la energía, el turismo y las ciudades. En ese sentido, insistió en la necesidad de políticas integradas y resultados concretos en la gestión del agua.
Desde el área económica, se presentó una herramienta innovadora: un catálogo de mecanismos de financiamiento para el sector hídrico que incluye 23 instrumentos, entre ellos bonos verdes y azules, préstamos sostenibles, seguros contra desastres y esquemas de financiamiento mixto. El objetivo es transformar la planificación en inversiones reales y sostenibles.
El director del INDRHI destacó los avances de la República Dominicana, señalando que el país ha movilizado importantes recursos en infraestructura hídrica y saneamiento, además de consolidar un plan de inversiones a largo plazo dentro del Pacto por el Agua 2021–2036, con una visión proyectada hasta 2045.
Por su parte, la CEPAL alertó que el agua es un factor determinante en las principales “trampas del desarrollo” de la región: bajo crecimiento, desigualdad y debilidad institucional. Según el organismo, el recurso hídrico influye directamente en la productividad, la equidad social y la gobernanza, convirtiéndose en un elemento estructural del desarrollo sostenible.
Las cifras expuestas refuerzan la urgencia: millones de personas aún carecen de acceso seguro a agua potable y saneamiento, mientras una gran parte de los cuerpos de agua presenta deterioro ambiental. Además, la inversión en el sector sigue siendo insuficiente frente a las necesidades regionales.
Los expertos coincidieron en que el principal desafío no es la falta de proyectos, sino la debilidad en la implementación y la gobernanza, lo que limita la ejecución efectiva de políticas públicas y financiamiento.
El encuentro, que concluye hoy, busca consolidar una hoja de ruta regional hacia la Conferencia del Agua de Naciones Unidas 2026, promoviendo una posición común que impulse la cooperación, la inversión y la gestión sostenible del recurso hídrico en América Latina y el Caribe.




