El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó este viernes que Europa y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) enfrentan decisiones cruciales sobre su seguridad y defensa, al insistir en que los aliados deben aumentar significativamente sus capacidades militares y asumir una mayor responsabilidad en la protección del bloque occidental.
Intervención en Shangri-La
Durante su participación en el Diálogo Shangri-La, el principal foro de seguridad y defensa de Asia celebrado en Singapur, Hegseth sostuvo que las alianzas internacionales deben medirse por su capacidad operativa y no por declaraciones políticas o encuentros diplomáticos.
“No necesitamos más conferencias; necesitamos más capacidad de combate”, declaró el jefe del Pentágono, quien incluso ironizó sobre el foro al afirmar que se requiere “menos Shangri-La y más barcos”.
Presión a los aliados
El funcionario estadounidense elogió a socios estratégicos de Asia como Japón y Filipinas, destacando que han comprendido la importancia de invertir en defensa para garantizar alianzas duraderas. También resaltó el esfuerzo militar realizado por Corea del Sur.
Hegseth afirmó que Europa Occidental debe tomar nota de esos ejemplos y adaptarse a una nueva realidad geopolítica. Según explicó, Estados Unidos ya no está dispuesto a asumir en solitario la carga financiera de la defensa de naciones desarrolladas.
“La era en la que Estados Unidos subvencionaba la defensa de las naciones ricas ha terminado; necesitamos socios, no protectorados”, enfatizó, alineándose con la política impulsada por el presidente Donald Trump.
Ajustes en despliegues militares
Las declaraciones de Hegseth llegan después de que los ministros de Exteriores de la OTAN concluyeran recientemente que Europa deberá asumir mayores responsabilidades ante una eventual reducción de la presencia militar estadounidense en el continente.
En los días previos a la reunión de la Alianza, Trump anunció el envío de 5.000 soldados a Polonia, tras modificar planes previos de despliegue y ordenar además la retirada de efectivos de Alemania.
Los cancilleres aliados solicitaron a Washington mantener su compromiso con la organización y coordinar cualquier repliegue de manera ordenada. Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que estos ajustes no responden a medidas punitivas, sino a las necesidades derivadas de los compromisos globales de Estados Unidos.
Cumbre decisiva en julio
Hegseth reiteró que Washington continuará cooperando con sus aliados cuando existan intereses comunes, aunque dejó claro que la Administración estadounidense priorizará una relación basada en responsabilidades compartidas.
“Cuando nuestros intereses coinciden, actuamos juntos con determinación. Cuando divergen, nos adaptamos pragmáticamente”, afirmó.
La próxima prueba para la Alianza Atlántica llegará en julio, cuando sus líderes se reúnan en Turquía para evaluar los avances hacia el objetivo de elevar el gasto militar al 5 % del Producto Interno Bruto durante la próxima década, una meta planteada en la cumbre aliada celebrada el año pasado en La Haya.




