La situación de desplazamiento en Haití ha llegado a un punto crítico, con cerca de 1,5 millones de personas obligadas a abandonar sus hogares debido al aumento sostenido de la violencia armada, según el último informe de la Organización Internacional para las Migraciones.
El repunte de la inseguridad ha golpeado con fuerza a zonas urbanas y rurales, provocando nuevas olas de huida. Solo en el barrio de Cité Soleil, más de 18.000 personas fueron desplazadas recientemente tras episodios de violencia, lo que elevó aún más la presión sobre la capital, Puerto Príncipe, donde por primera vez se superan los 300.000 desplazados internos.
La OIM advierte que más de la mitad de las personas afectadas son mujeres y niñas, reflejando la gravedad de una crisis humanitaria que se expande sin control. Según el jefe de misión de la OIM en Haití, Grégoire Goodstein, la violencia ya no se limita a zonas específicas, sino que se extiende a comunidades que antes eran consideradas seguras, obligando a la población a huir repetidamente.
A esta situación se suma el impacto de los desplazamientos en el Departamento del Sureste, donde más de 5.000 personas también han sido forzadas a abandonar sus hogares. Paralelamente, desde inicios de 2026, más de 110.000 haitianos han sido retornados al país en condiciones precarias.
Las personas desplazadas enfrentan una grave escasez de refugio, alimentos, agua potable y servicios de salud, mientras el hacinamiento en campamentos improvisados incrementa los riesgos de violencia y explotación.
Con la temporada de huracanes en curso, las agencias humanitarias alertan que las condiciones podrían empeorar aún más. A pesar del contexto de inseguridad, la OIM continúa brindando ayuda de emergencia, incluyendo refugio, asistencia médica y apoyo psicosocial.
La organización insiste en la necesidad urgente de reforzar la asistencia internacional y las estrategias de recuperación para evitar un mayor deterioro de la crisis y nuevos desplazamientos masivos.




