El rapero estadounidense Sean Combs, conocido como Diddy, volvió a ser demandado en un tribunal de California, esta vez acusado de haber agredido sexualmente a un antiguo actor infantil en 2007, durante un evento de networking en Hollywood Hills, Los Ángeles.
La querella fue presentada de manera anónima y detalla que Combs ofreció una bebida alcohólica al actor, entonces menor de edad, y lo condujo a un lugar apartado con la promesa de hablar sobre proyectos profesionales. Según el documento, allí lo tocó de forma inapropiada pese al rechazo del demandante y posteriormente le practicó sexo oral.
Acusaciones y defensa
El equipo legal de la víctima sostiene que la conducta de Combs “tenía la intención de aterrorizarle y causarle angustia emocional” y que el ataque fue “tan extremo que sobrepasó los límites de la decencia”.
Por su parte, Juda Engelmayer, representante del artista, negó las acusaciones y declaró a ABC News que el demandante “no es más que otro detractor en una larga lista de personas que intentan subirse al carro de las ganancias fáciles”. “Combs nunca ha agredido a nadie, y eso incluye a cualquier menor”, afirmó.
La demanda también señala a los antiguos agentes del actor, acusándolos de no protegerlo al permitir que quedara solo con personas de la industria en habitaciones privadas o áreas apartadas.
Antecedentes judiciales
Estas nuevas acusaciones se suman a una larga lista de demandas civiles presentadas contra Combs desde 2023. El artista de 56 años cumple actualmente una sentencia de más de cuatro años de prisión tras haber sido condenado en 2025 por dos delitos de transporte para ejercer la prostitución.
En ese juicio fue exonerado de los cargos más graves de tráfico sexual y crimen organizado, aunque la Fiscalía lo acusaba de forzar a sus exparejas a participar en encuentros con trabajadores sexuales masculinos, que incluían consumo de drogas como éxtasis o ketamina y podían prolongarse durante días.
Escenario actual
La nueva querella reaviva el debate sobre el historial judicial de Combs y las múltiples denuncias que enfrenta en los tribunales. Aunque su defensa insiste en que se trata de acusaciones infundadas, el caso añade presión sobre la figura del rapero y productor musical, que en los últimos años ha visto deteriorada su carrera por los procesos legales en su contra.




