La disputa entre Panamá y China escaló este martes durante la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), donde ambos países intercambiaron acusaciones por el conflicto relacionado con la operación de dos puertos cercanos al Canal de Panamá y las restricciones que afectan a embarcaciones con bandera panameña en terminales chinas.
La controversia surgió luego de que la empresa china CK Hutchison dejara la administración de los puertos de Balboa y Cristóbal, ubicados en los sectores Pacífico y Atlántico del Canal, respectivamente. La salida ocurrió después de que la Corte Suprema de Justicia de Panamá declarara inconstitucional la concesión otorgada en 1997 y su renovación automática aprobada en 2021.
Tras esa decisión judicial, autoridades panameñas denunciaron un aumento en la retención de barcos con bandera nacional en puertos de China. El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, afirmó que los casos pasaron de entre 30 y 40 mensuales a aproximadamente 140, situación que habría provocado que más de 200 embarcaciones abandonaran el registro marítimo panameño.
Durante el encuentro de la OEA, el representante de China, Xie Feng, pidió a Panamá reconsiderar su postura y garantizar la protección de los intereses de las compañías chinas. El diplomático cuestionó el fallo de la justicia panameña y señaló que la decisión podría afectar la confianza de inversionistas extranjeros.
China argumentó que la resolución tuvo motivaciones políticas y expresó preocupación por la seguridad jurídica de sus empresas. Sin embargo, Panamá defendió la independencia de sus instituciones y aseguró que la decisión judicial debía ser respetada.
El canciller panameño, Javier Martínez-Acha Vásquez, afirmó que el país cuenta con una democracia basada en la separación de poderes y que el Gobierno no puede intervenir en decisiones emitidas por la Corte Suprema.
Martínez-Acha destacó que Panamá busca mantener relaciones equilibradas con China y Estados Unidos, sin involucrarse en la disputa geopolítica entre ambas potencias. “Panamá tiene una política exterior independiente y respetuosa”, sostuvo el ministro, quien pidió a China respetar la Constitución panameña.
El presidente José Raúl Mulino respaldó la posición de su canciller y reiteró que la defensa de los intereses nacionales es una prioridad para su administración, mientras continúa la tensión diplomática por un conflicto que involucra comercio, transporte marítimo y la importancia estratégica del Canal de Panamá.




