El Teatro Nacional Eduardo Brito, en el Distrito Nacional, fue escenario este lunes de las honras fúnebres del legendario cantante dominicano Alex Bueno, conocido como el “Ruiseñor de la Sierra”, quien falleció el pasado 18 de junio en Nueva York, a los 62 años, por complicaciones derivadas de un tumor cerebral.
La ceremonia inició a las 9:00 de la mañana con las palabras de agradecimiento de su hermana Paula Bueno, quien reseñó la biografía, logros y personalidad del artista.
Multitudinario adiós
El cuerpo de Alex Bueno llegó al país tras recibir un primer homenaje en la iglesia St. Elizabeth de Manhattan, donde la diáspora dominicana le rindió tributo el pasado 24 de junio.
En el acto en Santo Domingo estuvieron presentes el ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo, así como colegas del merengue como Fernando Villalona, Ramón Orlando y Kaki Vargas, además de familiares y seguidores.
Salcedo destacó que uno de los principales legados de Bueno fue su aporte a la identidad cultural dominicana a través de su música y la versatilidad con la que interpretó diversos géneros. “Una de esas voces extraordinarias fue Alex Bueno, trabajar la bachata, el merengue, también la música romántica y darle un sello distintivo (…) las nuevas generaciones pueden ver en él a un gran cantante, una figura importante que deja una estela de éxito en su carrera musical”, expresó.
Música en su despedida
Durante la ceremonia se interpretaron de manera instrumental algunas de sus canciones más emblemáticas, como “Quiéreme”, “Querida” y “Colegiala”, que marcaron distintas etapas de su trayectoria artística.
Traslado a Santiago
Después del mediodía, el cuerpo fue trasladado a una funeraria en Santiago, desde donde este martes será llevado a San José de las Matas, su pueblo natal, para recibir el tributo de su comunidad. En la tarde del martes será sepultado en el Cementerio Fuente de Luz Parque Memorial, en Santiago de los Caballeros.
Vida y legado
Alex Bueno, cuyo nombre completo era Alejandro Wigberto Bueno López, nació el 6 de septiembre de 1963 en San José de las Matas. Desde temprana edad mostró interés por la música, participando en reuniones familiares, actividades escolares y celebraciones religiosas, donde comenzó a desarrollar las habilidades que lo convertirían en una de las voces más reconocibles del país.
Reconocido por su voz prodigiosa y versatilidad, dominó géneros como el merengue, la bachata, la salsa y el bolero, dejando una huella imborrable en la música tropical. Su estilo interpretativo y su capacidad para conectar con el público lo consolidaron como una figura esencial de la música dominicana.




