Frontex, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, encargada de proteger y gestionar las fronteras exteriores de la Unión Europea, reveló imágenes que han dado pie a una investigación judicial en Italia por una presunta entrega coordinada de inmigrantes ilegales entre traficantes y la organización no gubernamental Sea-Watch en el Mediterráneo central.
Las grabaciones, captadas el pasado 11 de mayo por un avión de vigilancia de Frontex, muestran el momento en que una embarcación utilizada por presuntos traficantes transfiere a decenas de inmigrantes ilegales a dos lanchas del Sea-Watch 5, sin que, según la investigación, existiera una llamada de auxilio previa y con el mar en condiciones favorables.
De acuerdo con una investigación publicada por el diario francés Le Figaro, la lancha había partido desde la zona de Sabratha, en el oeste de Libia, con cerca de 50 inmigrantes ilegales y cinco presuntos traficantes a bordo. La embarcación permaneció detenida en alta mar hasta la llegada del barco de la ONG, que envió dos lanchas neumáticas para realizar el traslado de las personas.
Uno de los momentos que más llamó la atención de los investigadores ocurrió al finalizar la operación. Las imágenes muestran a un hombre con el rostro cubierto y vestimenta de estilo militar levantando el pulgar en señal de despedida antes de que la embarcación de los presuntos traficantes emprendiera el regreso a gran velocidad hacia la costa libia.
La Fiscalía de Brindisi, en Italia, abrió una investigación contra el capitán neerlandés del Sea-Watch 5, Anne van Dam, por un presunto delito de favorecimiento de la inmigración ilegal. El objetivo de las diligencias es determinar si la embarcación actuó únicamente en una operación de rescate o si existió algún tipo de coordinación previa con las redes de tráfico de personas.
Como parte de la investigación, agentes de la Guardia Costera y de la Policía italiana abordaron el buque tras el desembarco, incautaron documentos y equipos de navegación e interrogaron a miembros de la tripulación.
Por su parte, Sea-Watch rechazó las acusaciones y afirmó que el proceso judicial busca criminalizar el trabajo de las organizaciones humanitarias que realizan operaciones de rescate en el Mediterráneo. La ONG sostiene que su actuación se limitó al salvamento de personas en el mar.
Las autoridades italianas también analizan si los presuntos traficantes conocían la ubicación del barco mediante aplicaciones que rastrean el Sistema de Identificación Automática (AIS) o si existió algún contacto previo antes del encuentro.
El caso ha reavivado el debate sobre el papel de las ONG que operan en la ruta migratoria del Mediterráneo central. La investigación deberá establecer si la intervención del Sea-Watch 5 respondió a una misión de rescate conforme al derecho marítimo internacional o si se trató de una operación previamente organizada con las redes de tráfico de inmigrantes ilegales.




