Santo Domingo.— El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, llega este domingo a la mitad de su segundo mandato de cuatro años con una economía que mantiene estabilidad macroeconómica, importantes proyectos de infraestructura y avances en materia social, aunque su gestión también enfrenta cuestionamientos de sectores políticos y sociales.
Durante sus seis años en el poder, el Gobierno ha mantenido un crecimiento económico que se encuentra entre los más destacados de América Latina. El Banco Central proyecta para este año una expansión de alrededor de 4,5 %, después de que la economía creciera un 2,1 % en 2025, por debajo de las previsiones iniciales.
El bajo desempeño del pasado año estuvo relacionado con un escenario internacional marcado por la incertidumbre, las condiciones de liquidez global y una menor inversión privada, además de una reducción en la ejecución del gasto de capital por parte del Gobierno.
Combustibles y costo de vida
Uno de los principales desafíos de la administración ha sido el aumento de los precios internacionales del petróleo, situación que ha presionado el costo de los combustibles.
El Gobierno ha utilizado subsidios para contener el impacto de las alzas internacionales y mantener cierta estabilidad en los precios internos. Sin embargo, los combustibles han alcanzado niveles elevados durante los años de la actual administración.
La oposición sostiene que el crecimiento económico no se ha traducido de manera suficiente en una mejora de las condiciones de vida de la población.
Fuerza del Pueblo afirma que entre agosto de 2020 y julio de 2026 los precios de los alimentos acumularon un incremento de 48 %, mientras que los útiles escolares aumentaron un 32 %.
El Partido de la Liberación Dominicana también ha cuestionado el aumento de la deuda del Gobierno Central, que, según sus cifras, pasó de 39.178 millones de dólares en agosto de 2020 a 67.371 millones en julio de 2026.
Infraestructura entre los principales logros
En materia de infraestructura, el Gobierno destaca la expansión del Metro de Santo Domingo, la construcción de dos sistemas de teleférico, la ampliación y edificación de autopistas, acueductos y túneles para mejorar la movilidad en Santo Domingo y la provincia Santo Domingo.
También resalta el incremento de hospitales y la expansión de las instalaciones de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en distintas provincias del país.
En la frontera con Haití, la administración inició en 2022 la construcción de una verja fronteriza con el propósito de fortalecer el control migratorio y reducir el ingreso irregular. Hasta el momento se han construido alrededor de 54 kilómetros, mientras que las autoridades han ordenado levantar otros 13 kilómetros.
Reducción del hambre
Otro de los resultados que el Gobierno presenta como un avance de su gestión es la reducción de la subalimentación.
En junio pasado, el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Qu Dongyu, informó en Santo Domingo que República Dominicana había reducido la prevalencia de la subalimentación por debajo del 2,5 %, situándose fuera del mapa internacional del hambre.
El presidente Abinader atribuyó este resultado al trabajo conjunto de productores agrícolas, mujeres rurales, trabajadores del campo, sector privado, academia, sociedad civil, instituciones públicas y organismos de cooperación internacional.
Reformas pendientes y cuestionamientos
Pese a los avances, sectores sociales y políticos han señalado que varias promesas todavía permanecen pendientes.
Entre ellas figuran modificaciones al Código de Trabajo, la reforma de la Policía Nacional, cambios al Código Civil, reformas a la Seguridad Social y medidas relacionadas con la libertad de prensa.
En el ámbito legislativo, uno de los cambios recientes más importantes fue la entrada en vigor, el pasado 3 de agosto, del nuevo Código Penal, que contempla sanciones más severas para delitos como la corrupción administrativa, los feminicidios y la violencia de género, además de otorgar nuevas herramientas a los jueces para imponer penas más rigurosas en determinados casos.
El politólogo Luis González ha definido los seis años de Abinader como un período de «más luces que sombras», aunque ha advertido sobre dificultades en el servicio energético, los servicios públicos, el endeudamiento y algunos escándalos de corrupción.
A pesar de las críticas, el mandatario mantiene un nivel importante de respaldo ciudadano. Una encuesta reciente de AtlasIntel le atribuye una aprobación de 55,5 %.
De esta manera, Abinader entra en la segunda mitad de su segundo mandato con una gestión marcada por el crecimiento económico y la inversión en infraestructura, pero también con retos relacionados con el costo de vida, los servicios públicos, la deuda y el cumplimiento de varias de sus promesas de gobierno.




