Santo Domingo. La República Dominicana avanza en un proceso de modernización del Estado que apuesta por la digitalización de los servicios públicos, el fortalecimiento de la infraestructura tecnológica y la incorporación de herramientas digitales al sistema de salud. Durante la administración del presidente Luis Abinader, estas iniciativas han cobrado mayor relevancia dentro de la agenda de transformación institucional.
Uno de los principales desafíos consiste en convertir la tecnología en una herramienta efectiva para facilitar la vida de los ciudadanos. La digitalización no se limita a trasladar formularios y trámites a plataformas en línea, sino que busca agilizar procedimientos, conectar instituciones, aprovechar mejor los datos y ampliar el acceso a servicios esenciales.
De acuerdo con el Global Innovation Index 2025, elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO), República Dominicana ocupa el puesto 97 entre 139 economías, la misma posición registrada en 2024. Sin embargo, el país mejoró de manera significativa en los llamados recursos para la innovación, al pasar del puesto 94 al 84.
Este resultado refleja que existen mejores condiciones institucionales y de infraestructura para impulsar la innovación, aunque todavía persiste el reto de convertir esas capacidades en resultados concretos. En el apartado de instituciones, el país alcanzó el puesto 54 a nivel mundial, mientras que en infraestructura se situó en el puesto 81.
La salud entra en la transformación digital
El sector sanitario constituye uno de los espacios donde la tecnología puede generar un impacto directo en la población. El Banco Mundial ha identificado el desarrollo de la Estrategia Nacional de Salud Digital como uno de los avances recientes respaldados dentro de su cooperación con el país.
La incorporación de sistemas digitales puede facilitar el manejo de expedientes e información clínica, mejorar la coordinación entre centros asistenciales y contribuir a una planificación sanitaria basada en datos. Asimismo, los programas de fortalecimiento del sistema nacional de salud contemplan componentes relacionados con tecnologías de la información, infraestructura digital y gestión de datos.
Para el Gobierno, el desafío será garantizar que estas herramientas no permanezcan únicamente como plataformas tecnológicas, sino que se traduzcan en una atención más organizada, rápida y accesible para la ciudadanía.
Conectividad, un factor determinante
La expansión del gobierno digital también depende de que la población tenga acceso adecuado a internet y a dispositivos tecnológicos. Un diagnóstico del Banco Mundial señaló que el acceso a internet alcanzaba al 56 % de los hogares en el período analizado y recomendó continuar ampliando la infraestructura digital, simplificar los procedimientos administrativos y fortalecer la regulación del sector.
Los datos de WIPO muestran, además, una evolución en la adopción tecnológica. Entre 2022 y 2023, la banda ancha fija registró un crecimiento de 5,2 %, mientras que las conexiones 5G aumentaron 4,2 %. En 2023 se contabilizaron 11,1 conexiones de banda ancha fija y 54,9 conexiones 5G por cada 100 habitantes.
Aunque estos indicadores corresponden a diferentes períodos y no representan una fotografía exacta de la situación en 2026, permiten observar la importancia que tiene la conectividad para sostener la expansión de los servicios digitales.
El reto está en convertir capacidad en resultados
La posición de República Dominicana en innovación también evidencia una brecha entre los recursos disponibles y los resultados obtenidos. En 2025, el país ocupó el puesto 84 en recursos para la innovación, pero descendió al puesto 102 en resultados de innovación.
La diferencia plantea uno de los principales desafíos para la siguiente etapa: aprovechar las inversiones en infraestructura, instituciones y tecnología para generar mayor productividad, mejores servicios públicos y soluciones que tengan un efecto tangible en la economía y en la población.
El Banco Mundial ha señalado que elevar la productividad y ampliar los beneficios del crecimiento requerirá avances en áreas como capital humano, competitividad, innovación, eficiencia del gasto y prestación de servicios.
En ese escenario, la digitalización puede convertirse en un mecanismo transversal para reducir trámites, facilitar el acceso a información, mejorar la coordinación entre instituciones y fortalecer la relación entre el Estado y los ciudadanos.
Una modernización que debe medirse por sus servicios
La transformación digital dominicana entra así en una etapa en la que el éxito no dependerá únicamente de la cantidad de plataformas creadas o procedimientos trasladados a internet. El verdadero indicador será la capacidad de esas herramientas para ofrecer servicios públicos más rápidos, accesibles y eficientes.
Durante la gestión de Luis Abinader, la modernización estatal, la salud digital y el fortalecimiento de la infraestructura tecnológica han avanzado como parte de una agenda más amplia de transformación pública. No obstante, se trata de procesos que requieren continuidad, inversión y evaluación permanente.
Para República Dominicana, el próximo paso será convertir la capacidad tecnológica acumulada en resultados concretos: instituciones que utilicen mejor la información, servicios de salud más conectados y una administración pública capaz de responder con mayor eficiencia a las necesidades de la población.
En definitiva, la tecnología deja de ser un objetivo aislado y pasa a ocupar un papel central en la construcción de un Estado más moderno, conectado y orientado a mejorar la experiencia de los ciudadanos.




