El príncipe Enrique, hijo menor del rey Carlos III, acusó a las autoridades del Reino Unido de no haber comunicado a su equipo de seguridad una presunta amenaza vinculada a Al Qaeda en 2023, cuando residía en Estados Unidos junto a su esposa, Meghan Markle, y sus hijos.
La denuncia fue revelada este domingo por The Sunday Times, que informó que el duque de Sussex envió este mes una carta a la ministra británica del Interior, Shabana Mahmood, en la que cuestionó la gestión de su seguridad y pidió que se determine personalmente si su familia debe contar con protección policial durante sus estancias en territorio británico.
Según el medio, Enrique señaló al presidente del Comité Ejecutivo para la Protección de la Realeza y las Figuras Públicas (Ravec) por supuestamente no haber transmitido a su equipo de seguridad ni a las autoridades estadounidenses información relacionada con una amenaza de Al Qaeda registrada en 2023.
La acusación se produce en medio de la disputa legal que el príncipe mantiene desde hace varios años con el Ministerio del Interior británico por el nivel de protección que recibe tras abandonar sus funciones oficiales como miembro activo de la familia real en 2020.
Enrique sostiene que el Gobierno británico debería asumir el costo de su seguridad y la de su familia cuando se encuentren en el Reino Unido. Entre sus argumentos, recuerda su pasado como integrante del Ejército británico y su participación en operaciones militares en Afganistán.
La seguridad de los miembros de la realeza y de otras figuras públicas de alto perfil es evaluada por Ravec, organismo que reúne a representantes del Ministerio del Interior, la Policía Metropolitana y la Casa Real, bajo la dirección de un presidente independiente.
El debate sobre la protección de los duques de Sussex ha cobrado nuevamente relevancia tras su reciente regreso al Reino Unido junto a sus hijos, Archie y Lilibet. La pareja dejó de desempeñar funciones oficiales para la monarquía hace seis años y posteriormente estableció su residencia en Estados Unidos.
Además de la disputa sobre las medidas de protección, también existe preocupación por el posible costo de mantener un dispositivo de seguridad financiado con recursos públicos. El Daily Express estima que la factura podría ascender a unos 5 millones de libras al año, equivalentes a aproximadamente 5,8 millones de euros.
El primer ministro británico, Andy Burnham, evitó entrar en detalles sobre el caso y calificó la seguridad de Enrique y Meghan como un asunto privado. El mandatario afirmó que se trata de una cuestión que corresponde a la pareja y les deseó lo mejor en los pasos que están dando.
Mientras continúa la disputa entre el príncipe y las autoridades británicas, la seguridad de Enrique, Meghan y sus hijos permanece como uno de los principales puntos de tensión desde su salida de la primera línea de la familia real.




