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Al menos 43 adolescentes mueren en Sudáfrica durante polémicos rituales de circuncisión tradicional

Sudáfrica enfrenta una nueva alerta por la muerte y mutilación de menores durante ceremonias tradicionales de iniciación masculina. Al menos 43 adolescentes fallecieron durante la reciente temporada de invierno, mientras decenas más sufrieron graves lesiones.

Las ceremonias de iniciación masculina, conocidas como Ulwaluko, forman parte de una tradición ancestral practicada por distintas comunidades de Sudáfrica. Durante estos rituales, los jóvenes son separados de sus familias durante aproximadamente tres semanas para participar en un proceso que, según la tradición, simboliza el paso de la niñez a la adultez.

Uno de los momentos centrales de la ceremonia es la circuncisión, que tradicionalmente debe ser realizada por especialistas capacitados. Sin embargo, las autoridades han advertido sobre el funcionamiento de numerosas escuelas de iniciación clandestinas, donde personas sin preparación médica realizan procedimientos quirúrgicos en condiciones precarias.

Muertes, amputaciones y graves infecciones

La situación ha generado preocupación debido a la elevada cantidad de fallecimientos y lesiones registrados en los últimos años. Según un informe encargado por el Gobierno sudafricano, 322 menores murieron entre 2021 y 2024, además de registrarse miles de hospitalizaciones y numerosos casos de amputación.

Solo durante 2024, las ceremonias de invierno y verano dejaron 93 fallecidos y 11 amputaciones de pene, de acuerdo con los datos citados en los reportes sobre esta problemática.

Entre las principales causas de muerte se encuentran la gangrena, la septicemia y la deshidratación severa, derivadas de procedimientos realizados de manera inadecuada y de la falta de atención médica oportuna.

Las autoridades también han denunciado otros abusos dentro de algunos centros clandestinos, incluidos golpes, agresiones y secuestros de menores.

Escuelas ilegales bajo investigación

El Gobierno atribuye buena parte de estos casos a grupos criminales que operan escuelas de iniciación sin autorización y emplean a supuestos cirujanos y enfermeros tradicionales que carecen de la preparación necesaria.

En algunos casos, los procedimientos se realizan utilizando instrumentos rudimentarios o sin las condiciones sanitarias adecuadas, lo que aumenta considerablemente el riesgo de infecciones y otras complicaciones.

La Ley de Iniciación Consuetudinaria establece requisitos para el funcionamiento de estos centros y exige que los practicantes tradicionales cuenten con capacitación y autorización estatal. Además, las fuerzas de seguridad tienen facultades para cerrar establecimientos clandestinos y detener a sus responsables.

Como parte de los operativos recientes, la policía sudafricana ha clausurado 42 escuelas ilegales, detenido a 40 personas y rescatado a 180 menores.

Una tradición profundamente arraigada

Pese a los peligros, la iniciación continúa teniendo una gran importancia cultural para numerosas comunidades. Quienes completan el ritual son reconocidos como adultos y pueden acceder a determinadas actividades sociales y tradicionales.

Por el contrario, los jóvenes que deciden no participar pueden sufrir una fuerte presión de su entorno. En algunas comunidades son llamados “Inkwenkwe”, término considerado un insulto que equivale a tratarlos como niños.

La legislación sudafricana establece que los menores de 16 años no deben ingresar a escuelas de iniciación, aunque las autoridades han detectado centros clandestinos donde son admitidos niños mucho más pequeños.

El Gobierno exige el fin de las prácticas ilegales

El ministro sudafricano de Asuntos Tradicionales, Velenkosini Hlabisa, expresó su preocupación tras conocerse las 43 muertes registradas durante la temporada de invierno y pidió una acción conjunta para evitar nuevos fallecimientos.

El funcionario condenó la existencia de escuelas clandestinas y sostuvo que quienes las organicen, faciliten o participen en ellas deben responder ante la justicia.

Hlabisa subrayó que la preservación de las tradiciones debe estar acompañada por el respeto a la vida, la dignidad y la seguridad de los jóvenes. También llamó a padres, líderes comunitarios y practicantes tradicionales a asumir su responsabilidad para garantizar que los participantes puedan regresar a sus hogares en condiciones seguras.

El desafío para Sudáfrica consiste ahora en preservar una tradición cultural con siglos de historia sin permitir que prácticas ilegales y procedimientos inseguros continúen provocando muertes, mutilaciones y abusos contra menores.

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