El techo de la discoteca Jet Set soportaba aproximadamente cinco veces más peso del que contemplaba su diseño original, debido a la acumulación de cargas y estructuras añadidas con el paso de los años, según declaró ante el tribunal el director de la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie), Leonardo Reyes Madera.
Durante su testimonio ante la Cuarta Sala Penal del Distrito Nacional, el ingeniero explicó que la estructura había sido concebida para soportar cerca de 160 libras por metro cuadrado, pero al momento del colapso la carga superaba las 650 libras por metro cuadrado.
Reyes Madera indicó que el techo originalmente tenía una capa de fino de unos siete centímetros para facilitar el drenaje del agua. Sin embargo, durante la inspección realizada en la zona del derrumbe, los técnicos encontraron diferentes espesores, uno de ellos de aproximadamente 37.5 centímetros.
A esto se sumaron equipos y estructuras instalados posteriormente, entre ellos aires acondicionados, tanques de agua, casetas y otros dispositivos, que incrementaron progresivamente la presión sobre la edificación.
El director de Onesvie señaló que los especialistas lograron reconstruir los cambios experimentados por la estructura entre 2011 y 2025, período en el que aumentaron las cargas colocadas sobre el techo.
Según el peritaje presentado ante el tribunal, estas condiciones terminaron comprometiendo la capacidad de la estructura para resistir las exigencias a las que estaba sometida.
La declaración de Reyes Madera forma parte de las pruebas aportadas por el Ministerio Público en el juicio de fondo contra Antonio y Maribel Espaillat, en el proceso que busca establecer las circunstancias y eventuales responsabilidades por el desplome del establecimiento.
El techo del Jet Set se derrumbó la madrugada del 8 de abril de 2025, en una tragedia que provocó cientos de personas fallecidas y heridas.




