La República Dominicana llora la pérdida de Enerolisa Núñez, destacada artista y defensora incansable de la música ancestral afrodominicana, reconocida durante generaciones como la “Reina de la Salve” y “La Reina del Palo”.
Su fallecimiento representa el cierre de un capítulo vital en la historia viva de las expresiones espirituales y musicales del país.
Originaria de Villa Mella, Santo Domingo Norte, región conocida por la fortaleza de sus cofradías y rituales de atabales, Núñez asumió desde temprana edad la misión de preservar la salve, manifestación que fusiona devoción religiosa, percusión ritual y memoria africana.
Con determinación y pasión, convirtió su voz en un instrumento de resistencia cultural, llevando los cantos de palo a escenarios nacionales e internacionales.
Al frente de Enerolisa Núñez y su Grupo Salve y del Grupo Salve Mata Los Indios, promovió una tradición que durante décadas permaneció al margen. Su liderazgo contribuyó a dignificar esta expresión, llevándola a festivales, encuentros culturales y producciones audiovisuales que hoy forman parte del patrimonio artístico dominicano.
Su talento también se reflejó en el cine, participando en los filmes Cocote y Hasta la Raíz, proyectos que destacaron la dimensión espiritual y simbólica de la salve, acercando esta música ancestral a nuevas audiencias.
En 2022 sufrió un accidente cerebrovascular que afectó su salud, pero no disminuyó el respeto y la admiración que despertaba dentro y fuera de los círculos folclóricos. Hasta sus últimos días, fue referente y guía para jóvenes músicos, investigadores y cultores que encontraron en ella un modelo de coherencia y fidelidad a la tradición.
Con su partida, el país pierde una voz que no solo interpretaba, sino que invocaba memoria. Enerolisa Núñez deja un legado que trasciende los escenarios: la reafirmación de la identidad afrodominicana como un pilar esencial de la cultura nacional.




