Los mercados internacionales reaccionaron con fuerza ante la escalada del conflicto en Oriente Medio, impulsado por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Mientras el petróleo y el gas registraron fuertes incrementos y el dólar se fortaleció, las principales bolsas europeas y asiáticas cerraron en terreno negativo. Wall Street, en cambio, logró mantenerse relativamente estable.
En la tercera jornada de enfrentamientos, la ofensiva se amplió a varios frentes con nuevos bombardeos sobre territorio iraní. Teherán, por su parte, continuó sus ataques hacia países del Golfo e incluso alcanzó zonas vinculadas a la Unión Europea en Chipre. Las tensiones también se reflejaron en Beirut, donde se reportaron bombardeos en el suburbio de Haret Hreik.
El impacto más inmediato se sintió en el sector energético. El barril de Brent del mar del Norte avanzó 7,26% y cerró en 77,74 dólares, acumulando un alza cercana a 15 dólares desde comienzos de año. El West Texas Intermediate (WTI) subió 6,28% hasta 71,23 dólares por barril. Durante la apertura, ambos referentes llegaron a dispararse hasta casi 14% y 12%, respectivamente, tras la ofensiva del fin de semana en la que murieron el ayatolá Alí Jamenei y otros altos mandos iraníes.
El crudo ya venía incorporando una prima de riesgo geopolítico, al pasar de 61 dólares a inicios de año a 72 dólares el viernes previo a la escalada. La preocupación se concentra en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. El tránsito marítimo en esa vía estratégica quedó prácticamente paralizado, en medio de amenazas de las fuerzas iraníes contra cualquier embarcación que intente cruzarlo.
Las grandes petroleras también reflejaron la volatilidad: Chevron ganó 1,47% y ExxonMobil avanzó 1,11% en Nueva York.
En el mercado cambiario, el dólar subió 1% frente a otras divisas, mientras que el oro —activo refugio— también aumentó 1%, cotizando en 5.298,90 dólares la onza. Analistas como Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB, señalaron que las consecuencias económicas más relevantes se observan en los precios de la energía y en el mercado de deuda soberana.
Las bolsas europeas registraron pérdidas generalizadas: París cayó 2,17%; Fráncfort, 2,56%; Londres, 1,20%; Milán, 1,97%; y Madrid, 2,62%. En Asia, Tokio retrocedió 1,4% y Hong Kong 2,1%, mientras Shanghái fue la única plaza que logró cerrar con una leve ganancia de 0,5%.
En contraste, Wall Street mostró mayor resiliencia. El Dow Jones bajó 0,15%, el Nasdaq avanzó 0,36% y el S&P 500 terminó prácticamente sin cambios, con un leve incremento de 0,04%.
El mercado de deuda también evidenció tensión: el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años subió a 4,03%, frente al 3,94% del viernes. Según Angelo Kourkafas, analista de Edward Jones, los inversores estadounidenses han aprendido en los últimos años a evitar reacciones desmedidas ante crisis geopolíticas.
Las implicaciones inflacionarias son otro foco de preocupación. El encarecimiento del gas y del petróleo podría frenar la actual fase de desinflación tanto en Europa como en Estados Unidos, afectando las perspectivas económicas en ambas regiones. Además, el aumento de los costos de transporte y las interrupciones marítimas —tras la advertencia de la Organización Marítima Internacional para evitar la zona del golfo— han elevado considerablemente las primas de seguros y obligado a grandes navieras a suspender operaciones.
En respuesta al conflicto, Arabia Saudita, Rusia y otros seis integrantes de la OPEP+ anunciaron un incremento conjunto de su producción en 206.000 barriles diarios para abril, superando lo previsto inicialmente.
Especialistas advierten que el alza sostenida de la energía, sumada a mayores costos logísticos y a la reducción de ingresos en el sector aéreo, podría tener un efecto negativo sobre el crecimiento económico global.




