Los precios del petróleo registraron este jueves su nivel más alto en casi dos años debido al impacto del conflicto armado en Oriente Medio y la tensión en el estratégico Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo.
El barril de West Texas Intermediate (WTI) para entrega en abril subió 8.51 % y cerró en 81.01 dólares, su valor más alto desde julio de 2024. Por su parte, el Brent del mar del Norte para entrega en mayo avanzó 4.93 %, hasta los 85.41 dólares, también en máximos desde mediados de 2024.
Tensión en el estrecho de Ormuz
El aumento del precio del crudo ocurre mientras el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz continúa reducido debido al conflicto. Por esta ruta marítima pasa cerca del 20 % del petróleo que se comercializa en el mundo, así como una proporción similar del gas natural licuado.
Analistas de la firma Briefing.com señalaron que la situación se mantiene incierta, ya que el tráfico marítimo continúa limitado y no hay un calendario claro para que la actividad vuelva a la normalidad.
Aunque el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, aseguró que Teherán no tiene intención inmediata de cerrar el estrecho, las señales del gobierno iraní han sido contradictorias en los últimos días.
Escalada del conflicto
Las hostilidades también se intensificaron en el golfo Pérsico. Los Guardianes de la Revolución Islámica afirmaron que un misil iraní impactó un petrolero estadounidense, mientras que un buque anclado frente a Kuwait sufrió una fuerte explosión con fuga de hidrocarburos, según la agencia marítima británica United Kingdom Maritime Trade Operations.
Ante el riesgo para el suministro energético, varios países han comenzado a priorizar su abastecimiento interno. China, uno de los mayores importadores de petróleo del mundo, ordenó a sus principales refinerías suspender exportaciones de diésel y gasolina para evitar un posible desabastecimiento.
Impacto en la economía global
Expertos advierten que un cierre prolongado del estrecho de Ormuz podría provocar un fuerte aumento en los precios del combustible, afectar el comercio internacional y presionar la inflación en numerosas economías.
En el caso de países importadores de petróleo en el Caribe y América Latina, como República Dominicana, un incremento sostenido del crudo podría reflejarse en aumentos en los precios de los combustibles, el transporte y la electricidad.
Mientras tanto, el mercado energético sigue atento a la evolución del conflicto, ya que cualquier escalada militar adicional en la región podría provocar nuevas subidas en el precio del petróleo a nivel mundial.




