La central nuclear iraní de Bushehr fue blanco este viernes de un tercer ataque atribuido a Estados Unidos e Israel, pese a las condenas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y de Rusia.
Según la agencia oficial iraní Fars, los proyectiles no provocaron víctimas ni daños materiales o técnicos en las instalaciones. Las autoridades de Irán calificaron estos ataques como una violación de las normas internacionales y advirtieron que podrían poner en riesgo la seguridad regional.
El OIEA, informado por Irán sobre este incidente, señaló que no se registraron fugas radiactivas y que la central operaba en condiciones normales. Su director general, Rafael Grossi, expresó su preocupación por la actividad militar cercana y advirtió sobre el riesgo de un accidente nuclear si el reactor fuese dañado, reiterando un llamado a la moderación militar.
Este nuevo ataque se suma a otros dos ocurridos en los últimos diez días. La central de Bushehr, situada en el sur de Irán y construida con asistencia rusa, ya había evacuado a 163 operarios tras los incidentes anteriores, informó la corporación atómica rusa Rosatom.
Además de Bushehr, fueron atacadas otras instalaciones nucleares iraníes: el complejo de procesamiento de agua pesada en Jondab y la planta de producción de concentrado de uranio en Ardakan, provincia de Yazd, clave en el proceso de enriquecimiento nuclear.
Ataques y represalias en Israel y Arabia Saudí
En Israel, los ataques con misiles provenientes de Irán provocaron la muerte de un hombre de aproximadamente 60 años en Tel Aviv, según reportaron los servicios de emergencia Magen David Adom (MDA). Dos personas resultaron heridas de manera leve, y se registraron daños en edificios y garajes por el impacto de proyectiles o fragmentos interceptados.
Por otro lado, en Arabia Saudí, un ataque contra una base aérea utilizada por fuerzas estadounidenses dejó al menos diez militares heridos y causó daños en aeronaves, sin registrarse víctimas mortales, según informó The Wall Street Journal.
Estos incidentes reflejan la creciente escalada del conflicto en Oriente Medio, con ataques contra objetivos estratégicos en distintos países aliados de Washington, en un contexto de alta tensión entre Irán y Estados Unidos.




