El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, respondió este martes a las críticas de su homólogo colombiano, Gustavo Petro, sobre el sistema penitenciario salvadoreño, proponiendo trasladar a Colombia el “100 %” de la población carcelaria, incluidos los denominados presos políticos.
A través de un mensaje en la red social X, Bukele reaccionó a las declaraciones de Petro, quien calificó las cárceles salvadoreñas como “campos de concentración”. El mandatario sostuvo que, si esa afirmación es cierta, se trataría de una situación que requiere “decisiones firmes en favor de la dignidad humana”.
En ese sentido, ofreció facilitar el traslado total de los reclusos, bajo la condición de que la medida se aplique sin excepciones. “Deben ser todos, porque si se trata de ‘campos de concentración’, incluso un solo detenido que permanezca allí sería inaceptable”, expresó.
Bukele también recordó que una propuesta similar fue planteada anteriormente a Hillary Clinton tras críticas al modelo de seguridad implementado en su país.
El origen de la controversia
El intercambio surge luego de que Petro afirmara que en El Salvador hay “personas presas inocentes” y denunciara que miles de jóvenes están siendo “matados en vida” dentro del sistema penitenciario.
Estas declaraciones se producen en el contexto del régimen de excepción vigente en El Salvador desde marzo de 2022, una medida adoptada por el gobierno de Bukele para combatir a las pandillas. Bajo este esquema, se han detenido más de 91,000 personas, de las cuales el propio mandatario ha reconocido que al menos 8,000 serían inocentes.
Cuestionamientos internacionales
El endurecimiento de la política de seguridad ha generado fuertes críticas de organizaciones de derechos humanos, que han documentado más de 6,400 denuncias por presuntas violaciones y al menos 512 muertes bajo custodia estatal.
Asimismo, un panel de juristas internacionales presentó informes ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la ONU, advirtiendo que en el país podrían estarse cometiendo crímenes de lesa humanidad.
La confrontación entre Bukele y Petro refleja no solo un choque político, sino también dos visiones opuestas sobre seguridad y derechos humanos en América Latina: mientras El Salvador defiende su modelo como efectivo contra el crimen, sectores críticos advierten sobre sus implicaciones en materia de garantías fundamentales.




