El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió un pedido de McDonald’s a través de DoorDash en la Casa Blanca, protagonizando una escena que rápidamente se volvió mediática.
Tras recibir la comida, Trump entregó una propina de 100 dólares a la repartidora —una mujer mayor conocida como “la abuela de DoorDash”— como parte de la promoción de su iniciativa de eliminar los impuestos a las propinas.
Luego del encuentro, el mandatario invitó a la conductora a quedarse a su lado mientras ofrecía una rueda de prensa improvisada, en la que abordó temas de política internacional, incluyendo la situación con Irán, mientras ella permanecía junto a él frente a los medios.
El inusual momento combinó un gesto simbólico sobre su política económica con una puesta en escena poco convencional, al integrar a la repartidora en un acto oficial dentro de la Casa Blanca.




