La Organización de las Naciones Unidas alertó ante el Consejo de Seguridad que la situación en el este de la República Democrática del Congo continúa siendo “compleja, inestable y devastadora” para la población civil, a pesar de algunos progresos recientes en los esfuerzos de pacificación.
El jefe de la misión de la ONU en el país, la MONUSCO, James Swan, señaló que, aunque hace un año se firmó un acuerdo de paz entre la RDC y Ruanda, todavía es urgente que las partes cumplan completamente los compromisos para consolidar el alto el fuego y lograr una paz sostenible.
Según el informe presentado, en las últimas semanas han continuado los enfrentamientos entre la coalición rebelde AFC/M23 y el ejército congoleño, apoyado por milicias aliadas, especialmente en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur. Aunque el grupo M23 se ha replegado parcialmente de algunas zonas, sigue estableciendo estructuras administrativas paralelas en territorios bajo su control.
La ONU también advirtió un fuerte deterioro humanitario. Desde el 19 de marzo, se han registrado 632 civiles muertos, además de 1.221 violaciones de derechos humanos en todo el país, incluyendo miles de casos de violencia sexual vinculados al conflicto.
Asimismo, se reportó el incremento de la actividad del grupo armado Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), responsable de cientos de asesinatos en las regiones de Ituri y Kivu del Norte.
La crisis humanitaria se agrava cada vez más: cerca de 27 millones de personas sufren inseguridad alimentaria. A esto se suma la falta de financiamiento, ya que el plan humanitario para 2026, estimado en 1.400 millones de dólares, solo ha sido cubierto en un 53,3 %.
Finalmente, Swan expresó preocupación por el brote de ébola declarado el pasado 15 de mayo, señalando que su control es especialmente difícil debido a que el foco está en una zona de conflicto armado y con sistemas sanitarios muy limitados.




